22
Feb
08

Llorar como manda Girondo

Según narran en los más íntimos fogones del AKU, la anécdota cuenta lo siguiente:

  

Probá con este número de celu: es de una piba que está re buena, habló Leonardo Ferreyra, el bioquímico de Barrio Refinería, al tiempo que le enseñaba a Facundo Santoro el número de teléfono de una joven kayaquera.

Ahora le mando un mensaje de texto, rió Santoro.

«Un día abrí los ojos y al nacer vi que yo era río. A pocas almas las he visto así: Algunas no saben, siquiera, que ya son río», envió el poeta a su muchacha desconocida.

«Kien sos?», fue la pregunta, después de unos minutos.

«A veces el ruido es tan ensordecedor, que es mejor apacientarse —apacentarse: el celu no tiene el corrector de este programa que uso para escribir— al tiempo del silencio», respondió Santoro con un vaso de fernet con cola en la diestra, y el teléfono en la zurda.  

Sonó una llamada que jamás se atendió. Qué le voy a decir, se excusó Santoro y explicó: cuando sepa quién soy me echa a patadas. Que llame, total no la atiendo.

«Si n m decis kien sos tendre q bloqear los sms provenientes de tu num», insistía la muchacha.

Me tiró el centro atrás y me dejó mano a mano con el arquero, exclamó Santoro; a un poeta como yo no se le puede jugar tan tontamente. Mirá cómo le rompo el arco; y preguntó a su compañero: contame algo más de ella. Es periodista, disparó Ferreyra, rema en kayac, viaja en bicicleta, es adventista. Adventista, ¿eh?, pensó Santoro y respondió: «Tal vez sea lo mejor. En vano espero el asomar de esta luna que intentará menguar las pulsiones más oscuras. Mejor anulá mi número. Adiós… A Dios… Ah, Dios… Maldita mortalidad impía».

El teléfono volvió a sonar. Sigue llamándome.

«Atendeme carlos, dnd estas», otro mensaje.

No tiene ni idea de quién soy, habló Santoro y volvió a apretar botoncitos con el dodo gordo de la mano izquierda. «Perdón, Ruperto, estoy verificando que el agua del retroproyector de plasma líquido no desnomalice, y que el río no deje de llorar a esa luna amarilla que nos vela tímida», si me cambia de nombre, le hago lo mismo.

«M pusiste nombre d rata, ja. En serio carlos. Dnd estás?»

«Hey gordo, dónde andá, tengo un pedo extraordinario», el mensaje de texto de Iván Machado, un músico amigo de Santoro, se interpuso en la conversación.

«X favor, muchacha. Dejame en el velo de este misterio. No es duda ni temor: es un encono que no deja de supurar. Ya no llames ni me mandes Sms. Lloro en cada contacto con vos. Por favor. Gracias», escribió Santoro a la muchacha desconocida.

«Solo quiero saber xq m incumbe, no es ningún pekdo —pecado— mi curiosidad», insistió por última vez la muchacha.

«Dnd andas pibe. Ya saliste p la isla», este mensaje es de Hernán (Dacharry), le explicó Santoro a Ferreyra, que había quedado como atontado mirando la luna llena recién asomada..

«Este finde me quedo en Rosario, Colo, estoy en la rambla. No voy a cruzar a la isla. Si andás por acá, pasate a tomar un fernet que ya subo al rancho».

«Voy a la calle Reconquista, Iván, una desas viene Hernán».

Un mensaje había en el teléfono de Facuando Santoro cuando despertó al mediodía. Provenía del número de ella. «Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar de amabilidad. Abrir las canillas, las compuertas del llanto», Oliverio Girondo (1891-1967) le confesó a Santoro —que tontamente se soñaba viajando en tranvía por Rosario— que la muchacha desconocida no pudo dormir en toda la noche.

«Inundar las veredas y los paseos,

y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando.

Festejar los cumpleaños familiares, llorando».

                                          

  Oliverio Girondo.

    fogón y ocaso

Se va otro día.

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Más allá de los esteros 

Más allá de los esteros, según cuenta la leyenda, existen enormes aldeas de piedra.

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 Discutiendo sobre pol�tica

La inspiración puede ser responsable de una gran mentira???


13 Respuestas a “Llorar como manda Girondo”


  1. Febrero 22, 2008 a las 00:49 p02

    Crepuscular de un asomo;
    asomo k no es tal…
    Asoma la luna,
    El misterio cesa y,
    el encono…
    gotea.
    Gotea lágrimas.
    Lagrimas deskiciadas brotan;
    brotan y fluyen hacia recónditos lugares;
    forjando grietas…
    k socavan en el interior del ser.
    K retorna al naufragio de este misterio lunar
    En la hora del velo crepuscular…

  2. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    No puedo creer esto que estoy leyendo. Gracias. Te juro que me empiezan a llamar la atención los Unicornios desde ahora. Siempre los odié… pues los relacionaba con nenas tontas o con los pintores de earógrafos que siempre hacen los mismos dibujos en la peatonal córdoba.
    Incluso llegué a aborrecer a Silvio Rodríguez en el instante más talibán de mi guerra contra los caballos unicornianos.

    Jaja.

    Un abrazo.

  3. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    No nos odies… a pesar d k la mayoría d ustedes nos toma como un cursi animal… nos solo keremos ser libres. Libre d esos conceptos vagos. Solemos tener hábitos solitarios y esquivos k nos tornan agresiv@s y sin intención alguna alejamos a quienes d verdad nos comprenden… En esa pasada guerra k tu yamas “guerra contra los caballos unicornianos” nos kdamos pensando en la raza humana… raza cruel si las hay… en fin, terminamos yendonos… solo nos perdemos hacia el rumbo de ninguna parte con míras hacia el Paraná inmenso…

  4. 4 saintterriens
    Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    Disculpe señor/a Unicornio pero si usa la letra K, ella suena como CA

    Para usar la K como ud la usa, use mejor la Q

    Dr Efraín Guzmán,
    Director de Gramatología Saintterriense

  5. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    ¿Por qué no usan las letras que corresponden? Los profesores de español ya no saben transmitir la magia de nuestro idioma. Y sí, en eso soy totalmente tradicionalista.

  6. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    Abajo las trabas retóricas de esta lengua. Sólo las uso por gusto, pero amo ver a mis alumnos escribirme en el chat con sus letras extrañas y siglas indescifrables… pensar que unos años antes no había forma de hacerlos dejar de jugar a los videos. Ahora, gracias al chat, a los sms, al fotolog, bla bla, están todo el día leyendo y escribiendo. Sólo falta que vuelvan al deporte. Jaja. Por eso —por esto último que mencioné— desde acá los queremos hacer amar el río y la tierra.

  7. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    Lo bueno, Unicornio, es que los saintterriense aún no se han dado cuanta por qué escribe Ud así.
    Es un genio!!!!
    Lo admiro en silencio, y eso Ud lo sabe. Aún agacho la mirada de vergüenza cuando a lo veo pasar delante mío.

  8. Febrero 23, 2008 a las 00:49 p02

    Cuando revisé los originales, vi que este texto, escrito en completo estado de ebriedad, nacido en los ocasos de la última primavera, tenía por nombre «silencio mediocre somnoliento».

  9. Febrero 24, 2008 a las 00:49 p02

    M alfabetyzaron y syn preguntar ympusyeron la lengua española… d esta manera cualkyer ynterstycyo k los unucornyanos ayemos será la forma d resystencya

    k-dyfycyl-empalabrar-lo-k-uno-syente… e-ymagynese-aun-syendo-unycornyo…

  10. Febrero 25, 2008 a las 00:49 p02

    Pués el sylencyo medyocre somnolyento manda a yorar como don Olyveryo dyspone… en el eco de un tyempo dystant…

  11. Febrero 25, 2008 a las 00:49 p02

    Esperemos que de los ecos se hayan dispersado. Me gusta cuando los recuerdos se vulven olvidos.

  12. 12 Lokita
    Febrero 25, 2008 a las 00:49 p02

    Casi de casualidad di con este blog.En primer lugar quería felicitar a Santiago por “Llorar como manda Girondo”. En segundo lugar, le expreso mi admiración a Unicornio por sus reflexiones, se nota a simple vista que se trata de una persona sumamente inteligente y con un maravilloso mundo interior.

  13. Febrero 25, 2008 a las 00:49 p02

    Mmhh. Desconfío de los floreos.


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TAPA DEL LIBRO SANTIAGODELRIO Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:

«La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana». Teodoro Heuss.

A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.

Que el hombre se atribuya el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente miserable.

Los cazadores futivos están acabando con la fauna nativa. No les sigas la fiesta a los matadores de carpinchos. Defendé nuestros recursos.

«El fuego quedó prendido, como testigo nuestro ... en silencio, contrarestrando los escopetazos de los bobos que todavía van a cazar algo cuando no necesitan de eso para vivir ... quitando una vida inutilmente.

Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»

Capitán Martín Burbuja.

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