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El robo de la cámara

Aprovechando la distracción del maestro, estas niñas tobas tomaron sin permiso su cámara y fotografiaron el momento en que —tímidas— se escondían por miedo a que el grandote volteara y las descubriera en el hecho delictivo.

Noelia fue la corajuda que disparó la cámara.

niños alegres

¿Vieron alguna vez algo más hermoso que la sonrisa de un indio?

¿Imaginaste alguna vez a las familias que tuvieron que someter para ganar la tierra donde ahora estás viendo esta pantallita de colores? A pesar de que los blancos les robamos toda su tierra, ellos nos siguen queriendo y aceptando, y todavía siguen tratando de acercarse a nosotros.

 

Hay sombras que nos miran desde los pastos, que vienen a recorrer este lugar. Sombras que se descomponen en rostros morenos que lloran el eterno robo de su tierra y de su río. Cuando el fogón se calla, cuando todos se van a dormir, los oigo suspirar en la brisa que suavemente sacude a las hojas de los sauces.

(fragmento de «una persona que busca»; Santiago del Río)

¡Y no me olvidé!

mujeres laburantes

FELIZ DÍA DE LAS LABURANTES


17 Respuestas a “El robo de la cámara”


  1. Marzo 9, 2008 a las 00:49 p03

    Qué bella foto, Santiago!!! Cuántas alegrías que nos dan los peques pese a sus travesuras, ejejej…

    Un besito!!! ;)

  2. Marzo 9, 2008 a las 00:49 p03

    Gacias, Pili. Muchísimas alegrías nos dan los pequeños.
    Y lo más bello es que ellos nos pones cara a cara con problemas reales, no como los adultos, que nos preocupamos por cada tontería…
    Ellos sólo sufren problemas reales —no importa raza, etnia, condición social—. Siempre nos cuentan sus verdaderos problemas: hambre, dolor, frío, aburrimiento, soledad, ganas de jugar a otra cosa, sueño, cansancio.
    Escucho los problemas de los adultos y me pongo de mal humor: los papeles que faltan para q autoricen una orden médica, la cola de la verdulería, lo apretujado que se viaja en colectivo, lo caro de la carne, el puterío por los rumores del vecino, que la plata no alcanza para comprar el cubrecamas nuevo, que se me caen las tetas, que no me entra el pantalón, que no me voy de viaje porque tengo que pagar la cuota del aire acondicionado…
    Qué feo.

    Vivan los niños!!!!!

  3. Marzo 9, 2008 a las 00:49 p03

    Tienes mucha razón. Yo intento escucharles siempre que puedo, porque sé que en casa no toman a veces la molestia de sentarse con ellos y charlar… Y es lo que más falta les hace a los nenes, alguien que les escuche, porque muchas veces, tienen cosas importantes que decir…

    Algún niño me ha dicho alguna vez “profe, es que de esto no puedo hablar con mis amigos, porque no me entienden”… y que venga y te lo cuente a ti, es maravilloso. Ser su confidente, saber que le da importancia al papel que tenemos…

    Los adultos hablamos y hablamos, pero rara vez escuchamos si no es porque nos interesa algo… A veces hay que escuchar por altruismo, por la otra persona… Somos egoistas por naturaleza…

  4. Marzo 9, 2008 a las 00:49 p03

    Hola Santi!! muchas gracias por el comentario en mi blog,que bonita foto y que cara de pìlla tenía la niña jeje.Un beso

  5. Marzo 9, 2008 a las 00:49 p03

    Que buena foto ;)

    Te he enlazado en mi blog que no me quiero imágenes como estas.

  6. Marzo 10, 2008 a las 00:49 p03

    Que bien que un momento de tensión nos deje un regalo tan bonito.
    Los indígenas sonríen poque tienen la suerte de convivir con la pacha mama, no están atrapados en selvas de cemento como quienes vivimos en la ciudad intentando escapar.

  7. Marzo 10, 2008 a las 00:49 p03

    SEÑORITA PEPITA CANTALAPIEDRA.

    He leído su interesante comentario y se me ocurren algunas cositas: Yo creo que todos los criollos estamos atrapados donde elegimos estar. Cada uno debe saberse responsable de lo que es.

    Se me vienen algunas palabras de Jacinto Piedra.

    «Dónde, decime dónde
    lo encuentro al hombre…
    lo quiero hallar.
    Lo busco en los caminos
    y en los montes tampoco está.

    El hombre es un cerebro
    que no obedece a su corazón
    TIENE MIEDO A LA LLUVIA
    y EN LA OFICINA LE ESCAPA AL SOL.»

    Muchos nos decimos querer el monte y desear huír de acá pero después elegimos estar, como unos idiotas, encerrados por horas, pelotudiando con nuestra computadora.
    Yo creo que el primer paso para huir de la jungla de cemento es tomarse el colectivo, agarrar la bici, salir a correr para afuera de la urbe y, una vez que a la ciudad la vemos de lejos, respirar un poco de aire puro y echarse en la gramilla a buscarle forma a las nubes. Solos. La mejor manera de conocerse es solo. Sin otro que haga las cosas más lindas y divertidas.
    Dejo a mi chic@, a mis amigos, a mi amante en la ciudad y me alejo en soledad para oír los ruidos de mi cabeza y dejar marchar en paz a mis odios. Después vuelvo y pienso… y lentamente me voy imaginando si podemos ser de monte, de nieve, río, mar… o somos realmente de cemento.

    Estos días he recibido mucha crítica de gente que se decía depender de mí para ser feliz… gente irresponsable consigo misma y que al «no tenerme» vuelve a sentirse miserable y en soledad. Por eso, Pepita Cantalapiedra, el primer pasa es DARLO. Y darlo solo.

    No es el caso de los indígenas, ellos no elijen estar en las ciudades. Ellos fueron desplazados a fuerza de palo y pólvora.

  8. Marzo 10, 2008 a las 00:49 p03

    Querido, no has podido ser más acertivo con tus palabras… temo que he quedado sin aliento por encontrarme con una verdad real, y aunque no me cuesta aceptar que ese es el paso que tengo que dar, al menos tengo el consuelo de lo que estoy haciendo en este momento es para lograr dar ese paso…
    Bueno, tampoco estoy para vivir de lamentos y simples ganas de hacer algo, sé los sacrificios que tengo en el camino para llegar a donde está mi verdadera luz… así que querido, gracias por los ánimos que sirven para seguir aleteando en este momento.
    Abrazos!

  9. Marzo 12, 2008 a las 00:49 p03

    no entendí :| .se la robaron pero despues se la devolvieron ?? , asdaf,qe confusa es la vida (?

  10. Marzo 12, 2008 a las 00:49 p03

    Si me la vevolvieron, Guadi, de lo contrario no hubiera podido subir la foto.
    Un beso, muchacha. Espero que ustedes estén todos bien.

  11. 11 NANI
    Marzo 12, 2008 a las 00:49 p03

    preciosa!!!! sonrisa, sonrisas asì solo nos la regalan la inocencia y la pureza de la niñez, esa etapa donde la sonrisa de un niño nos atrapa x siempre :D

    que bueno que la compartas con tus lectores tambien me robo uan sonrisa

  12. Marzo 12, 2008 a las 00:49 p03

    Gracias. Los niños son lo mejor de la vida. Lo único puro.

  13. Marzo 15, 2008 a las 00:49 p03

    m encanta ser niña y hacer todo tipo d travesuras,
    xq d esa manera al menos x un instante el otro se desconecta para reir
    o meter un reto…

  14. Marzo 15, 2008 a las 00:49 p03

    Retar es parte de la actuación de educar. Jamás hay odio ni bronca, aunque a veces uno se sienta superado por la inconducta.
    El maestro enojado es un actor que «hace de malo».

  15. 15 Jimena alias la Pipi
    Noviembre 29, 2008 a las 00:49 p11

    Hola Santiago, muy bonita la foto, concuerdo con vos al decir que los niños son lo mejor de la vida, lo más puro, me animo a decir, son lo real de la misma…Por siempre habrá un niño dentro de cada uno, lo interesante de ésta cuestión es no dejarlo estar…Enseñarle/se a disfrutar lo verde de la vida es un camino fácil para lograrlo. Respirá, estas vivo. Un abrazo a tu llamativo corazón y un eterno gracias, por alcanzar a mis ojos estas fotos.


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TAPA DEL LIBRO SANTIAGODELRIO Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:

«La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana». Teodoro Heuss.

A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.

Que el hombre se atribuya el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente miserable.

Los cazadores futivos están acabando con la fauna nativa. No les sigas la fiesta a los matadores de carpinchos. Defendé nuestros recursos.

«El fuego quedó prendido, como testigo nuestro ... en silencio, contrarestrando los escopetazos de los bobos que todavía van a cazar algo cuando no necesitan de eso para vivir ... quitando una vida inutilmente.

Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»

Capitán Martín Burbuja.

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