04
Abr
08

Viejo con perro y guitarra (Con la bici y en Montiel)

Kayaquero del pedal 

Viejo con perro y guitarra (Con la bici y en Montiel)

 

PRIMERA PARTE

            El Padre Ramón D’agostino, cura de una iglesia de la zona norte de Rosario, frecuentaba organizar viajes en bicicleta por las rutas rurales cercanas a su ciudad. Aquella vez, abril de 2005, la idea sería unir las dos Rosarios: la de Santa Fe y la del Tala, en Entre Ríos, distantes ellas en unos 200 kilómetros por ruta.

paranosotros

            Iván Machado, músico folclorista de Barrio Unión, habitante del septentrión de la urbe, aceptó la invitación del clérigo.

            La pedaleada se inició después de apearse de la camionera que los condujera hasta la ciudad de Victoria, en la provincia oriental. En la conexión vial -desde Rosario hasta Victoria-, que incluye varios puentes desastrosos y una ruta con poco mantenimiento y escasas banquinas, rige la prohibición de transitar a sangre. Esta obra faraónica, producto de una jugarreta política para ganar votos oficialistas en las elecciones para senadores y diputados de 1997, se inicia -desde Santa Fe- con un enorme puente que se eleva por sobre el curso principal del Río Paraná, y luego desciende hasta un terraplén artificial que se alterna con otros puentes, menores en tamaño, que sobrevuelan los arroyos y zanjones más pequeños del delta, hasta acabar, sesenta kilómetros después de haber abordado el enlace, en la región de las lomadas -cuchillas, morros, colinas- entrerrianas.

Gendarmer�a de Victoria

            Tras pedalear unos 45 kilómetros por la Provincial 26, alcanzaron la localidad de Febre, un pueblo al cual el éxodo que generó el cierre del ferrocarril, casi lo volvió un paraje fantasmal. Por aquellos años tuvo un leve resurgimiento, gracias al cambio a favor de la moneda argentina respecto de la estadounidense, lo que permitía, pues, vender materias primas -cereales, carnes- a países lejanos, a cambio de aceptar de éstos, su penetración con productos manufacturados -tecnología electrónica, plásticos, electrodomésticos, vehículos, la computadora donde hoy yo escribo-. Un viejo error histórico argentino.

Soja asquerosa

Agresivas púas

            Pero para entonces Febre resurgía. Ronchi, el pulpero, tenía el boliche lleno casi todas las noches; los campos: rebalsaban éstos de soja seca y lista para pasarle la máquina, de fardos gigantes como ruedas de tractores, de rojas y enormes alfombras de sorgo en los faldeos de las lomadas. Todo era abundancia de delicias para los productores y migajas muy sabrosas para la peonada.

Campo de soja

            Debido a que la avanzada por la ruta se inició durante la tarde, el ocaso los alcanzó cuando llegaban al pequeño poblado. Pidieron autorización en un campamento de vialidad, y armaron la carpa junto a la ruta, al lado de un pequeño oratorio al Gauchito Gil. Esa noche el tiempo dejó entender que estaba pronto a descomponerse, y que no tardaría en llegar el agua.

gauchito gil

            Cuando terminaron de cenar, luego de que el Cura agradeciera -lo hacía antes y después de cada comida- arrimaron una pava al rescoldo del brasero y permanecieron observando el espectáculo que brindaban los rayos que de acercaban lentamente. En aquel momento, caminando junto a la alambrada del terreno, apareció un perro -un galgo atigrado-, y atrás del animal, un hombre que caminaba con la mirada al suelo y cargaba una guitarra al hombro. Al Párroco le fue imposible evitar una invitación, y el paisano, sin presentarse, se acomodó un tronco cortado a máquina y exhibió el instrumento musical.

Guitarra

            -Espero que no les moleste -se disculpó el hombre-. Los oyentes son algo que por estos pagos no sobran; por eso es que no pierdo ocasión de desenfundar mi madera vieja.

            -Es un gusto para nosotros -correspondió Machado.

            -De paso también se toma unos mates -agregó D’agostino.

            El hombre se dispuso para la guitarreada, pero… qué extraño era el sonido del instrumento. La primera bordona tocada al aire, cuando ajustó una clavija, hizo estremecer a los espectadores, erizándoles la piel. Cuando inició la arpegiada, la guitarra largaba sonidos tan poderosos y vivos que parecían llegar de todas direcciones. D’agostino y Machado buscaron inútilmente alrededor, sin ver de dónde llegaba la reverberación. El Cura se santificó; su compañero tembló por la emoción. El desconcierto también fue producto de la afinación, muy distante a la tradicional, en la que el músico de Barrio Unión no reconocía tónicas, dominantes o subdominantes; aunque sí distinguiera los tintes folclóricos de su música, enseñando en ella estilos de guarañas y milongas, repetitivas como para introducir el canto que llegaría momentos más tarde, con voz rasposa aunque afinada. Las poesías -paisajistas- hablaban de lugares ocultos y poco conocidos de su provincia.

 

Cuando el Gualeguay dormido

Despierta y se vuelve bravo,

Con pavor teme el paisano

Por la suerte de su nido.

Que no enfurezca el destino

Que en el agua trae venganza,

Para purgar la matanza

Que torpemente hace el costero:

Le saca, no pide al lecho

Y después ruega esperanza.

 

Gualeguy desbordado

            Sólo interrumpía el canto para aceptar un mate o para acariciar a su perro, que no dejó de estar un solo instante a su lado, recostado y observando a los extraños.

 

Allá en el Rincón del Doll,

Cruzando el Espinillo,

Atrás de un monte de alisos

Se alza un sauce colorao

Que las noches de verano

Esconde un ánima sombrío.

 

Mirando el Arroyo Doll

            Aunque los rayos cayeran a corta distancia del campamento, no se oían truenos: sólo se reconocían las luces en el cielo. No se oían los grillos, aunque no dejaran éstos de orarle ruegos a viva voz al agua que llegaría. No había ruidos de motores, por más que los camiones pasaran una y otra vez a menos de quince metros del fogón. Cuando el viejo cortaba la guitarreada, entonces el mundo volvía a sonar.

 

Dentrando en la picada

Al sur de Estación Solá,

En donde el paraisal,

Hundido en la cañada,

Rompe con la explanada

De siluetas de espinillos,

Hay un oratorio chiquito

Para aquel muerto sagrado,

Con banderines coloraos

Y una estatua del Gauchito.

 

Cerca de Estación Solá

            Otra vez el Gauchito. El viento que cambió a sur, movió hacia el noreste los banderines colorados. Ramón D’agostino meditaba frecuentemente respecto al mandamiento sobre la idolatría. No creía, como predican los protestantes, que ser escultor fuera un pecado. A pesar de ello, aborrecía a los promeceros de los santos y las vírgenes, que dejaban de lado a Dios para rendirle culto pagano a un pedazo de piedra: representación simbólica muy difusa de la fe verdadera. Pero sí que se alegraba de ver los oratorios de Antonio Gil, el Gauchito, en las rutas. Decía, siempre riendo y conociendo en ello una condición de gentil e impío, que traen buena suerte para los viajeros.

 

Cierta vez preguntó un hombre,

Al oírme en una yerra:

Usted, persona de esta tierra,

Debe de tener un nombre.

Le dije: señor, perdone,

Voy sin pila ni apellido;

«Peón» me bautizó el destino…

Si no me han buscao vez alguna

Ni pa’ opinar en una urna…

Soy sólo sombra del camino.

 

Pedaleando por Entre R�os 

            Cuando la nube que llegaba desde el pampa cruzaba la mitad del cielo, el hombre se puso de pie, guardó su extraña guitarra y dijo:

            -Viene el tiempo muy malo, y tengo un trecho hasta mi casa. Adiós y gracias por escucharme… También por los mates.

            El galgo y su dueño se perdieron en la oscuridad de la noche.

            A los pocos minutos se desató la lluvia.

 

Tormenta en el campo

            El resto del viaje fue de lo más entretenido e interesante. El día siguiente amaneció despejado y no tuvieron inconvenientes para llegar a Rosario del Tala, a unos 85 kilómetros del campamento de Febre. Allí acamparon, sobre la margen occidental del río Gualeguay, donde fueron muy bien recibidos y agasajados por la policía que custodiaba el lugar. No faltaron los parroquianos que le acercaran una guitarra a Machado, ni tampoco devotos que se arrimaran a compartir las misas de las que cada mediodía disponía el Padre D’agostino, ubicando cuidadosamente los bártulos ceremoniales sobre la lona que acomodaba en el pasto. 

 

Al Tala (chamarrita)[i]

Mi río es un río dormido

Que abre los ojos a veces,

Bañando a los espinillos,

Dándole agua a los verdes.

Gamarra es un policía

Que abre los ojos a veces,

Que le pega el grito al cielo

Cuando el río trae creciente.

(Coro)

 

Cuando el río y el milico

Abren los ojos de golpe,

Entonces a mi Entre Ríos

No se le ven los dolores.

Cómo va a doler la vida

Si el Gualeguay se desborda:

Si el rancho se llena de agua

Gamarra se hace de historia.

Que no quede ni un hermano

Sin cobijo ni alimento,

Que ya volverán los peces

Y se va a secar el suelo…

Que ya volverán los peces

Y se va a secar el suelo…

Que se viene el tiempo bueno

Si ya está aclarando el cielo.

 

                                               Iván Machado

fin de la primera parte.

 

bajo la lluvia con la biciPedaleando en Entre R�os

SEGUNDA PARTE

I

            Dos años después, al finalizar la Semana Santa del año 2007, el Cura y el músico decidieron emprender, cual romería de una añoranza, un viaje por aquella vieja ruta. Pero esta vez sería más largo; el fin del trayecto: el piquete de ambientalistas cortando el puente General San Martín, que une las localidades de Gualeguaychú y Fray Bentos, en la costa Uruguaya, sólo separadas por algunos kilómetros de espinales montieleros[ii] y de río. El reclamo legítimo se debía a que un grupo de políticos -inversionistas de guantes blancos- y una multinacional ambiciosa, intentaban montar sobre la costa uruguaya una enorme pastera que modificaría, inconmensurablemente, el paisaje y los recursos naturales de la región. Ellos apoyarían a los manifestantes.

            El Padre Ramón D’agostino hizo aun más interesante la propuesta. ¡A caballo! Pidió unos mansos criollos en el campo Los Mangrullos, próximo a la ciudad de Victoria, donde el párroco tenía buenos amigos, que sin bacilar consentirían con el encomendamiento.

            El lunes 9 de abril partieron hacia Gualeguaychú, nuevamente cortando latitudinalmente a la provincia por la misma ruta que hicieran dos años antes.

            No pudieron -ni quisieron- evitar el campamento de Febre. Un hombre llamado Néstor Poles, cuidador del predio, les permitió dormir adentro, en la habitación preparada para los trabajadores de vialidad que viven lejos del lugar: un pabellón relleno de cuchetas.

            Preguntaron al hombre por la suerte del viejo de la guitarra.

             -Murió el año pasado -respondió el sereno-, en su casa, que estaba para aquel lado -señaló al norte-. El galgo atigrado lo siguió al poco tiempo. El pobrecito animal se descaderó cuando corría una liebre en el campo que está acá atrás -su brazo viró 180 grados y apuntó al sur.

            -¿Y la guitarra? -preguntó Machado, ansioso por saber del destino de ese extraño instrumento.

            -Ja, ja -rió el sereno-. Tantos han venido a preguntar por ella después de la muerte de ese señor. Cuando la noticia se desparramó llegaron payadores de toda la provincia, también músicos de cámara de Buenos Aires, carperos de Salta, folcloristas santiagueños, santafesinos, correntinos… He visto desfilar por aquí a los mejores músicos, todos con alguna esperanza de encontrar la vieja guitarra abandonada por ahí, o en alguna casa de empeño.

            -¿Y qué pasó? -insistió Iván Machado.

            -El perro quedó en la casa del viejo custodiando el instrumento, según me contara el capaz de campo donde el hombre vivía y trabajaba. Dijo también que la guitarra estaba maldita; que se le fue el brillo el mismo día que muriera su dueño; que al segundo día se le cortaron las cuerdas; que al tercero se le rajó la caja y se le despegó el puente; y que al cuarto se ardió la casilla completa, llevándose el fuego todo lo que había adentro, incluso a la guitarra. El perro se salvó del incendio -aclaró-, pero murió al poco tiempo.

II

            El clima en Gualeguaychú estaba enrarecido, desde adentro de la manifestación no se advertía la euforia que se observaba en la televisión, cuando los piqueteros de clase media salían en cámara. Había mucho miedo y algunas caras de resignación entre los ambientalistas que cortaban el paso internacional. Esa tarde el Padre Ramón, al dar la misa, rezó por la suerte del río Uruguay, y por la paz de un docente neuquino, asesinado a sangre fría una semana antes, por la mano dura del gobierno, después de cortar un puente interprovincial durante una protesta gremial.

            Al atardecer, cuando las sombras cubrieron el paisaje, el último rayo de sol iluminó la fantasmagórica chimenea de la papelera. La gente tenía miedo. Algunos niños lloraban.

Espejo de la bicicleta

pedaleado por el campo


[i] Igual que hiciera don Yupanqui, Machado quiso homenajear a ese lugar aunque, más que arrimados a una poesía tradicional entrerriana, los juegos de palabras que usara el rosarino -según me confesara en una entrevista- fueron inspirados por piezas de Alfredo Zitarrosa.

[ii] Montielero: nombre con que se conoce a la flora autóctona de Entre Ríos.

[iii] Carlos Fuentealba.

.

.

.

.

.

http://www.panoramio.com/user/680934/tags/Bicicleta

Más fotos de bicicletas.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Y NO OLVIDAMOS

.

.

.

.

.

.

.

.

.

 

Hoy —4 de abril— hace un año del asesinato del profesor de Química, Carlos Fuentealba.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

herminia

El Maestro Pepe, de la escuela toba hablando con su amante, y Herminia, la rosarina más hermosa de todas, que luce un pañuelito perfectamente a la moda de las luchadoras.

 

 Columna

El CEP es el Centro de Estudiante del Poli. Esta marcha mostró a muchos jóvenes comprometidos con la educación.

Docentes de Rosario

Así se ve una marcha desde adentro.

Ceci y Tiago

La maestra más demente de todas, y el rosarino más cuerdo.

NO SE LE PEGA A UN MAESTRO

 

 

 


12 Respuestas a “Viejo con perro y guitarra (Con la bici y en Montiel)”


  1. 1 carolina Abril 5, 2008 a las 3:56 p04

    No se como me empezaron a llegar estos e mails a mi casilla, pero me recuerdan tantas cosas… Lo lindo que es mi pais y la gente sencilla… Yo estoy en Miami hace 4 anios y hacia tanto que no veia mi Parana querido en fotos reales, no mostrandome los edificios de Rosario, mostrando lo bueno… Por ahi ando por Argentina a fin de anio, y me gustaria contactarme con ustedes, y ver si me puedo enganchar en una de sus aventuras. Aca mi novio es americano, pero tiene ese espiritu aventurero, cada dos por tres nos vamos a acampar a alguna isla aca en la bahia, y nos quedamos a pasar la noche… Cuando vio las fotos de la pagina de ustedes, se quedo enamorado… No ve la hora de ir y conocer todo eso… Sigan asi.. es un gusto recibir estos mails… y un privilegio de ustedes disfrutarlo.. Los envidio sanamente..

  2. 2 viR Abril 5, 2008 a las 3:56 p04

    Que vida loquitos a ustedes si que hay que felicitarlos! Muy lindos paisajes y tan cerquitas que dan ganas de darse una escapada!
    Muy buena vida loco, que sigas en la tuya por mucho tiempo más!

    Y JUCIO Y CASTIGO PARA LOS CULPABLES- viR…desde el lugar más conformista, la pc.

  3. 3 santiagodelrio Abril 5, 2008 a las 3:56 p04

    Caro: gracias por lo que nos escribiste. Con más euforia publico cuando sé que lo lee una hermanan desterrada como vos. A vos ya tu novio los esperamos con las puertas abiertan en mi comarca. Cuando vengan, avisá unos días antes así les preparo un lindo bote doble o triple para que nos acompañen.
    Será un honor para nosotros.
    Hay una poesía que me gustería que leas, en un cuento llamado «el Crespín», donde un pombero se le presenta en sueños a una chica y le da un consejo para cuando le llegue la hora de morir. Poné «el crespín» en el casillero para BUSCAR que está en la columna de la derecha, y te lleva directo a ese cuento.

    Vir: Qué cerca estamos pero qué lejos que escondemos esa belleza gigantescamente natural. Un abrazo.

  4. 4 Chitrula Total Abril 5, 2008 a las 3:56 p04

    Sonti que hermosas fotos. Estuve viendo el blog sobre tus alumnos es muy enternecedor.

  5. 5 JULIO"TAZA" Abril 5, 2008 a las 3:56 p04

    hola santiago del rio,no se quien sos ni como me llegan tus mail pero te digo q me encantan,sigan asi y no dejen de mandarme fotos y relatos ,son una masa .un abrazo.
    JULIO CESAR MUZANTE,GRUPO DE REMO “PIRATAS DEL PARANA”DE VICTORIA ENTRE RIOS

  6. 6 santiagodelrio Abril 6, 2008 a las 3:56 p04

    Chitru, gracias.
    Taza: aguanten los Piratas. Un abrazo desde el otro lado de la Comarca.

  7. 7 fabiannadesol Abril 7, 2008 a las 3:56 p04

    lo bueno debe hacerse masivo.
    el libro cuándo?
    Fabianna

  8. 8 santiagodelrio Abril 7, 2008 a las 3:56 p04

    No sé cómo hacer para el libro.
    Sale mucho dinero publicarlo.
    1000 dólares las 200 copias de 300 páginas.
    Yo gano, entre los dos trabajos, 500 dolares al mes.

  9. 9 NANI Abril 7, 2008 a las 3:56 p04

    preciosa fotos como todas las que publicas ;)

    amo la tierra donde nací, mi pais, mi america, pero la verdad cuando veo tus fotos me da un poco de verguenza no conocer los bellos de lugares de Venezuela, me gusta mucho la naturaleza los rios, el campo, la flora y la fauna pero ahora siento que no la conosco y aprecio suficientemente, creo que en agosto me tomare unos días para conocer el amazonas, de alguna manera se comienza :)

    me sorprende como hacen esos largos recorridos en bicicleta, la verdad deben tener una resistencia fisica impresionante :roll:

    saludos.-

  10. 10 santiagodelrio Abril 7, 2008 a las 3:56 p04

    Resistencia física????
    Mucho ejercicio empinando botellas de vino!!! Jajaja.

  11. 11 NANI Abril 9, 2008 a las 3:56 p04

    jajajaja que locura!!!

  12. 12 santiagodelrio Abril 9, 2008 a las 3:56 p04

    No es resistencia física. Cuando nos cansamos, ahí nomás plantamos carpa. Algunas veces ni media hora estamos arriba del kayac o la bici, y ya nos gustó un lugarcito y listo…

Escribe un comentario





Los que están atrapados ahora en este remanso:


Nos ha visitado gente de acá: You've been marked on my visitor map!

Las publicaciones están en las fechas en rojo.

Abril 2008
L M X J V S D
« Mar   May »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

A los 100.000 publicamos el libro

  • 29,150 veces apretaron el botón izquierdo para aparecer acá

Índice de la página

Para buscar por categorías