Archivos para 1/05/08

01
May

Dios en el norte

DIOS EN EL NORTE

 

 

 

 

 

         Fernando Lugo ha ganado las elecciones presidenciales. Un cura será presidente, desde el 15 de agosto, del socialmente pobrísimo Paraguay. Cambiando punteros políticos por catequistas, nace una gran esperanza para este continente arrasado por cabezas nefastas y por otras inservibles. Éste es el mensaje torpe y sin muchos fundamentos que les da la comunidad de Vulgaria, de sus amigos costeros, porque a vuestra taragüí le debemos el cauce principal de nuestra sangre Paraná, y va para aquéllos —ustedes hermanos paraguayos— que, de ahora en más, tomarán las decisiones del hermano país.

 

            Militantes catequistas que deberán salvar al Paraguay:

            Cuando realizaron sus misiones en lugares marginados, o se encontraron envueltos con la obra catequista de los colegios parroquiales de los barrios humildes, poco se han detenido a pensar qué ha sido lo que los ha llevado hasta allí, a esa situación de acercarse a estas personas cuyas realidades han se han precarizado muchísimo más de lo que sus tradicionales adoctrinadores les habían hablado.

            La pobreza no los tiene trabajando para un patrón terrateniente, ni viviendo en barrios pobres de obreros explotados. Estas personas forman una clase nueva: servidores desterrados y marginados —ojo: no digo excluidos porque estas personas tienen derecho al voto y a los créditos financieros. Son los mismos que durante 61 años vienen votando por el Partido Colorado. Son marginados pero no excluidos— que esperan ser usados para ocasiones puntuales. Marchas, piquetes, internas políticas, venta de artefactos contrabandeados en Ciudad del Este, etc. Un grupo de personas peligrosas los arrean de aquí para allá, generando en estos pobres mucho miedo, logrando que «sólo les relaten a ustedes, catequistas, sus problemas verdaderos en voz baja y de forma muy discreta». Viven con miedo. Sus asentamientos son demás de pobres, sin contar en absoluto con servicios básicos como las cloacas o el gas natural —incluso la mayoría debe robar electricidad para acceder a este bien— pero contrastan éstos con matices nefastos que confunden a quienes han visto a la pobreza «desde afuera». Les sorprenderá en estos barrios ver, por ejemplo, antenas de televisión satelital, y a los niños revolviendo la basura mientras envían SMS desde sus celulares. Ésos son los premios para los nuevos servidores marginados: la posibilidad de acceder a esos bienes que antes eran sólo para unos pocos. Ellos son beneficiarios de la nueva forma de globalización. Nuestros modelos socio-económicos, en Latinoamérica, son explotados hasta el agotamiento… no hay un cambio, o un enderezar de caminos, tampoco una mutación cuando empiezan a «hacer agua». Los modelos son explotados hasta que ya no tienen una gota más que escurrirle. Sangre termina emanando de ellos. En nuestro país —la Argentina— nos ha pasado esto en las dos veces anteriores que apostamos el 100 por ciento al modelo agro-ganadero-exportador, y creo que puede que esta vez nos pase lo mismo; así nos pasó cuando apostamos a la convertibilidad —un peso = un dólar— ; también cuando, a toda costa, el gobierno de facto trató de aguantar a la Doctrina de Seguridad Nacional —ustedes, queridos hermanos, lo han padecido con el genocida de Lino Oviedo— . Nuestros países se enfrentan a una realidad manipulada por seres macabros que tienen una inteligencia infinitamente superior a la de nuestros inservibles gobernantes. La Colonización adopta nuevas formas, menos violentas, pero igual de dominadoras hacia los países subdesarrollados como los nuestros.

            La posibilidad de formar un bloque latinoamericano que sea capaz de autoabastecerse, de producir y salir a ganar mercados con productos manufacturados, se aleja de la idea de los habitantes de nuestra tierra. Hoy gobiernan las empresas transnacionales, y ellas son quienes deciden por las realidades tercermundistas. Cargill, Dreyfus y Monsanto deciden que es necesario destruir la vida para sembrar la soja —pobre destino el del Pantanal, si logran alcanzar Cáceres, en Mato Grosso, con la nefasta Hidrovía—. Estas empresas así lo llevan a cabo, sin mayores obstáculos que la poca resistencia que mantiene grupos, denominados por ellos, de comunistas, chavistas, ecologistas —como si fueran todos la misma basura anti-progresista—. La colonización va más allá todavía; no se conforma con haber alterado negativamente los planos culturales, económicos, tecnológicos, y adopta, así, una nueva forma, la más cruel hasta ahora: la colonización ideológica. Así, pues, cuando a alguien se le ocurre una idea diferente, cuando se piensa en un cambio de modelo, llegan las críticas no sólo de los medios de comunicación sino de la sociedad toda. En mi ciudad, Rosario, hermana de Asunción, los medios masivos están totalmente al servicio de los aristócratas de la Fundación Libertad, de los grupos del Opus Dei —a los que Lugo repudia— y de los cerealeros que se han enriquecido en los últimos 10 años. Ocurre una realidad antagónica y muy curiosa en nuestras radios donde, —a esto no lo van a poder creer— en la sintonía 91.3 mhz encontramos la señal de radio comunitaria Aire Libre, vocero ésta de los grupos desterrados de indígenas y, bien al ladito, pegada, en la 91.5 mhz, a los cerealistas de la Radio Criolla, dueños o representantes de los grandes latifundios que, irónicamente, por un lado, privilegian el repertorio folclórico en su programación, pero evitan de difundir a nuevos grupos jóvenes o a canciones chamameceras que se inspiraron en el destierro, sino reservando, pues, el espacio radial para esas antiguas agrupaciones musicales que acompañaban a Julio Marvis —un famoso empresario argentino de la música y del teatro— en Cosquín, la capital turística del folclore.

           La nueva dominación ideológica es la que nos invita a no involucrarnos. Como catequistas, como profesores, como personas comprometidas, rápidamente se les etiquetará de ridículos cuando no estén conformes con el devenir de las instituciones o quieran cambiar el modo de pensar de quienes los rodean o escuchan. Ésa es la gran conquista, y la lucha que deberán emprender. Como enviados de Dios, no podrán terminar con la pobreza: ni siquiera Jesús logró cambiar el pensamiento de las clases dominantes de Palestina, pero sí será vuestro deber luchar no solamente contra sus frutos asistiendo a los pobres —en nuestro país, la política hacia los pobres es totalmente asistencialista—, sino que deberán animarse a «combatir las raíces» de esta realidad, como enseñó Jesús en su Sermón del Monte. Ir a las fuentes del mal. ¿Qué hay de malo en que los quieran comparar con La Madre Teresa, con el Che, con Rigoberta Menchú o con el Subcomandante Marcos por decir lo que piensan… o por pensar lo que sienten? Porque la dominación ideológica se ha metido hasta en los pensamientos y sentimientos de los hermanos suramericanos.

          Si Dios nos pide que todos seamos brazas ardidas que no se apaguen solas, ¿no será necesario empezar a acercarse a esta gente que anda en busca de los mismos fines que ustedes, del resto de los organismos e instituciones que creen que puede ser otro el destino de Suramérica? ¿No es necesario que, como mensajeros de la Palabra, dejen de quejarse de todo lo que no se puede cambiar, y empiecen a imaginar lo que sí está al alcance de las manos: que es muchísimo? Como catequistas no podrán volverse analfabetos políticos, como advirtió Bertolt Brecht hace más de sesenta años, tendrán que salir a pelear codo a codo con su gente, y no sólo extenderles una mano cuando el mundo se les venga encima.

           Estos niños que por primera vez serán atendidos por los militantes de Dios, futuros servidores marginados que hoy revisan basura, que aspiran pegamento, que roban por no haber podido conformar un super yo a tiempo, que se encierran horas y horas en el aislamiento que les producen las imágenes de su televisor 29“ conectado al reproductor de DVD, de los colores que emiten las pantallitas de sus celulares o de los sonidos que los alejan del mundo desde su reproductor de MP3, armas nefastas y al alcance de todos los sudamericanos —incluso de los que parecen más aislados, como lo indígenas de la selva o la gente del collado puneño—, estos niños son los futuros adultos que hoy nos permiten anticipar cómo será el porvenir suramericano.

           Y estos adultos… ellos son personas ultrajadas que no miran a los ojos y que están perdiendo la cultura del trabajo, que permiten ver de qué forma poco inteligente, gente incapaz con nombre y apellido, ha transformado una multi-culturalidad de indígenas autosuficientes y de gringos emigrados y adictos al trabajo, en esto que se ha transformado nuestra tierra, en esto que se vuelven los países hermanos.

           Podemos quejarnos y sentenciar que está todo perdido. Pero la gente comprometida —como ha sido siempre Lugo— se junta y se multiplica. Hace veinte años, en mi ciudad natal, las únicas personas valientes que se veían en las marchas eran los pobres viejitos jubilados que pelaban por su obra social llamada PAMI —una verdadera cueva de corruptos y ladrones— y por cambiar su sueldo indignante. Hoy en las marchas vemos gran cantidad de chicos del secundario y de la facultad que se han animado a decir «basta». Eso es mucho. Faltan ideas, faltan proyectos y nuevos actores políticos, pero las ganas han vuelto. En mi país, los militares inservibles han hecho desaparecer a los 30 mil más valientes y comprometidos, pero una nueva generación resurge de las cenizas que nos han dejado nuestros muertos queridos. Lo mismo pasará en el hermano Paraguay. Fuerza patria santa, que iba a ser grande si no fuera por un miserable argentino llamado mitre —ni la mayúscula merece—.

           El catequismo de la nueva militancia tiene que entrar en esta corriente, y no caer en el remanso de lo improductivo y asistencialista. Vamos, hermanos católicos. A remendar viejos errores. Jesús va con ustedes en primera línea. Jesús está al lado suyo para oponerlos al neoliberalismo de las transnacionales que rigen por sobre los gobiernos de turno. Jesús está apoyando vuestra lucha, igual como apoyó a los mártires de los Hechos de los Apóstoles Jesús les dará la Palabra precisa y los compañeros necesarios para que esto pueda revertirse.

            Los catequistas de la nueva militancia tienen que empuñar las ideas de los teólogos libertarios, y salir a los gritos a la calle. Viva el Paraguay. Mi mamá es paraguaya, y siempre —cuando yo era niño— me decía: Como Paraguay no hay. Rima tan simple y grande que tadavía lloran sus hermanos desterrados que viven en mi ciudad.

            Y un sueño mío que sé que no se cumplirá jamás… ¿Se imaginan si alguna vez se pudiera recuperar el Rumor del Guayrá? Mi mamá, al igual que Fernando Lugo, también es de Encarnación, la ciudad guaraní que está frente a la argentina Posadas y, cada vez que le nombro esas cataratas ya arrasadas por Itaipú, llora como una zonza.

 

 

                        Santiago Guarú del Río.

 

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La muerte no descansó en el Día del Trabajador.

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Y NOS CUENTA MI COMPADRE CALIXTO, desde la Nación de Vulgaria.  

 
El 1º de mayo surge como la propuesta de dirigentes comunistas y anarquistas norteamericanos para rememorar la ejecución de dirigentes que participaron accidentalmente de la muerte de un policía neoyorquino en 1886;En Argentina comenzó a celebrarse para reclamar mejoras en la calidad de las condiciones de trabajo y por la jornada de ocho horas en 1890; Cuenta Leandro Alem al verlos cantar ‘la Internacional’ que entreveía a un país que se le escapaba de su análisis;Las condiciones laborales de entonces eran deprimentes y en el país se forjaba la lógica del modelo agro-exportador que hoy parece repetirse en la Argentina;Hoy no podemos decir que las condiciones laborales hayan empeorado o sean iguales que entonces; Pero sí podemos coincidir en un dato;

El mayor volumen de desocupados son personas de entre 18 y 33 años; La mayoría bajo el nivel de empobrecimiento que marcan las estadísticas; La mayoría no ha terminado ni el secundario; La mayoría también tiene hijos que criar;

Hoy es muy difícil pensar en un país como Nación y formado por un Pueblo;

Estamos aparcelados y con miedo; El reclamo de mejorar su salario, sus condiciones de trabajo o incluso conseguir el empleo que dignifica a cualquiera, no cuenta con el respaldo de los que por ahí, tenemos la posibilidad de tener al menos un buen salario, al menos un buen horario, y manteniéndonos en silencio para no quedar expuestos a un despido, en el peor de los casos, o a una sanción disciplinaria que nos impida crecer en nuestro empleo actual o conseguir uno mejor en el futuro;

Pero esto es parte de una verdá, porque como en todo, las cosas las vemos fraccionadas;

Cuatro millones de argentinos de un Pueblo de casi 40, tienen algún tipo de militancia por mejorar la vida diaria de los que habitamos esta bella tierra;

De esos cuatro millones, la completa mayoría son jóvenes; Son los mismos que el sistema castiga y margina; Si los unimos con aquellos que teniendo un mejor pasar, también la pelean por un país mejor, completamos un cuadro que no dista de ser hermoso;

El primero de mayo y su celebración fue expropiado políticamente por el Justicialismo Peronista de la primera época, que se atribuye todas las conquistas sociales del trabajador; Tiene su cuota de razón;

Entre 1916 y 1930 los gobiernos radicales saldaron los litigios de la patronal con el trabajador en un 90% a favor de estos últimos, pese a represiones de tintes crueles en sus gobiernos; En esta etapa se da la mayor cantidad de paros, huelgas, marchas y reclamos salariales de la historia: El gobierno nacional de entonces, dispuso una legislación por mejorar la posibilidad de alojamientos de los que menos bienes tenían, y el propio presidente Yrigoyen soltará en un mensaje inaugural de las sesiones del Congreso: La Democracia no consiste solamente en fijar reglas clara para que funcione la institucionalidad de los órganos constitucionales; Necesariamente debe garantizar un ‘mínimum’ de felicidad al Pueblo;

¿En qué consistirá ese ‘mínimum’?

Lo importante de días como el 1º de mayo es recordar justamente eso;

Que somos parte de una Nación y de un Pueblo que debe pelearla por ser feliz, por garantizarle felicidad al pueblerío, sin recurrir al básico plan romano de pan y circo;

Que somos jóvenes, algunos con trabajo, algunos sin él, algunos instruidos universitariamente, algunos no; Y que somos parte de una misma lucha, y de unas mismas ganas;

Las mismas ganas que dan de tomar una cerveza entre amigos, y disfrutar la noche, como de leer poesía y gritar un gol, o haraganear en la ‘compu’ o mirando tele;

El 1º de mayo rememora a los que trabajan, a los que sueñan con trabajar, y a los que creen que se puede mejorar aún en estos tiempos difíciles que corren;

Si somos cuatro millones militando, aunque pocos, somos bastantes y es un comienzo;

Es inevitable, entonces, no sentirse parte de algo más inmenso y lindo que nosotros mismos;

Mientras Paraguay, el Paraguay golpeado por esa terrible guerra devastadora donde Bartolomé Mitre diría con serena y reveladora claridad, Hicimos la guerra por el Librecambio, vota a un obispo que adhiere a la Teología de la Liberación y Evo Morales estatiza la empresa multinacional Repsol YPF, Morales firmó la compra de los paquetes accionarios mayoritarios de las empresas Andina, controlada por Repsol YPF; Chaco, de la británica British Petroleum; la transportadora Transredes, gestionada por la británica Ashmore; y la Compañía Logística de Hidrocaburos Boliviana (CLHD), de capitales peruanos y alemanes, dice el portal de noticias Rosario3.com; la Argentina se predispone a caminar un nuevo camino sinuoso, donde su dirigencia nacional en general haciendo las veces de oficialismo, no cuaja y pisa terreno fangoso. 

YPF, la empresa que Evo estatiza y forma parte de una Multinacional, fue fundada por el Gobierno Radical en 1922 bajo la dirección del general Mosconi; En apuntes de su vida, Mosconi disculpa muchos de los errores de Yrigoyen diciendo del hombre que veía pasar los millones por la puerta de su despacho y no se inmutaba; Corrían otros tiempos, La Argentina hacía frente a la intromisión yanqui, y buscaba una salida política al modelo explotador del agro/exportador, que hoy vuelve a ser usado en abuso; Y sin mayores resultados que darle buenos dividendos a una porción ínfima del país, En donde un gobierno que no retoca sino el maquillaje de sus buenas costumbres;

Dos proyectos, o miles de ellos, pero que tienen siempre dos cauces: el nacional y popular direccionado a América, y otro, el mismo del cual MITRE será su vocero mejor: Argentina no cree en una política de América Latina, porque no existe tal entidad política, Busca parecerse a Europa en todas sus formas; El gobierno nacional argentino, limpiando su maquillaje inmundo, de que lado estará….

 

 

 

 

 





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