
Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:
«La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana». Teodoro Heuss.
A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.
Que el hombre se atribuya el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente miserable.
Los cazadores futivos están acabando con la fauna nativa.
No les sigas la fiesta a los matadores de carpinchos.
Defendé nuestros recursos.
«El fuego quedó prendido, como testigo nuestro ... en silencio, contrarestrando los escopetazos de los bobos que todavía van a cazar algo cuando no necesitan de eso para vivir ... quitando una vida inutilmente.
Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»
Capitán Martín Burbuja.
Hoy estuve en la Bajada,visitando su rio amado. Creo mi deber advertirle,sin temor a equivocarme,de una crecida extraordinaria. Que no se responsabilice a ningun cambio climatico, ni alteracion ecologica, ni nada que se le parezca. Esta vez es su culpa kayakero, por abrir las compuertas de mi alma.
Ojo, Graciela, q las lágrimas tristes traen, además de crecidas, mucha sal que enagria al mentado cauce viejo. Espero que esas compuertas sean buenas y traigan agua limpia.
El otro día, mientras remaba por un islote frente a Rosario, vi al profe de canotaje Juan Olivera tomando mate con las sub sesenta (un grupo de mujeres que se animó a una nueva oportunidad). Necesitamos en el río a gente q ame todo esto , para que Y Yara (el espíritu del agua) deje de sufrir tristeza por tanta pólvora contra sus criaturas, y tanto espasmo por el humo que le generan sus explotadores ambiciosos.
Qué lindo que te acerques a ver a ese río que nos llama. El río es lindo incluso con frío o niebla. Siempre es bello… siempre nos llama.
Espero que mis lágrimas sean buenas. Fui docente y trabajé siempre en lugares carenciados. Conozco bien el dolor de los marginados, y el amor de la gente que como vos trabaja para ayudarlos, a pesar de tantas dificultades. Me emociona saber que hay jóvenes que tomaron la posta. Creo que todavia hay muchos con buenas intenciones. Defendamos los gestos cotidianos que le hacen más llevadera la vida a la gente. Que Dios te bendiga!