Antes
Se me dobla la panza del dolor cuando
escuchos ciertos nombres,
cuando llegan ciertos meses,
cuando recuerdo tantas tristezas y rostros.
Qué hermosa estación para
enamorarse es el invierno…
o para sentarse solo, sólo a llorar.
Hoy (aire de zamba)
No sé para qué esconderte:
no has logrado borrar tus huellas;
pensás que no puedo verte,
que daré la media vuelta.
Entre imágenes te encuentro,
oculta en cada reflejo.
Más fueran tuyas las tardes,
si distamos del espejo.
No me detuve el día
que fingiste haber muerto.
Hoy te siento respirando
agitada aquí adentro.
¿Cómo pensás entender mis sueños si no has descifrado mi mirada? ¿Para qué pedirme una respuesta si, por más que muevas tus labios, de ellos no salen palabras?
No me detuve el día
que fingiste habías muerto.
Hoy te siento respirando
agitada aquí adentro.
Fuiste un día la roca,
fuiste un día el origen,
fuiste un día las coplas
que hoy ya no te eligen.
Facundo Santoro e Iván Machado; escrito en el Paso Correntoso —boya 474—, junto al árbol añoso (el más grande de la comarca de Alto Delta).



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