07
Jul
08

La espera

Durante casi todo un verano, cada sábado al mediodía, Iván Machado, el músico del barrio Unión, esperaba a Laura Aznar en un pontón, a orillas del río Paraná. Ella descendía de una lancha de pasajeros y él, feliz con su presencia, la subía en su bote doble para llevarla a los lugares mágicos que pueden encontrarse río adentro, allá donde no llegan los turistas.

Un día se atrevió a escribirle unas líneas que jamás le mostró, pero que han sido preservadas en la casita de calle Reconquista —donde funcionara la logia del AKU— rayadas en el revoque fino de una pared del patio. Jamás pudimos dar con el papel original, si es que alguna vez hubo alguno.

 

El tiempo que pasa después del último momento en que la vi: eso es la espera.

La espera es un suave dolor en la boca del estómago, que no se queda quieto y se desplaza hacia el lugar donde alguna vez, cuando fuimos niños, tuvimos las alas; y luego regresa hacia la parte de adelante.

A veces corre por los brazos en un cosquilleo que alcanza la punta de los dedos; y entonces se frotan las yemas y todo eso que es la espera puede volverse luz entre las manos: delante de los ojos… Ojos que lentamente juntan los párpados, logrando que esas ansias pasen de la incomodidad del cosquilleo desesperante, a la calma de pausar la mente y observar a la persona amada, volviéndose tangible aun en la ausencia: aun en la espera.

 

         Un día, mientras Iván Machado preparaba sus cosas para esperar a Laura, un mensaje de celular le pasó el suave dolor en la boca del estómago, a un retorcer del cuerpo que lo mantuvo por mucho tiempo tirado en la cama llorando. Laura dejaba de ser un recuerdo, e intentaba inútilmente volverse un olvido. Los amigos de Iván trataron de convencerlo de que ella siempre fue intangible para él, que sólo vivía un veranito ilusorio. El amor, para muchos soñadores, es algo oscuro y doloroso.

 

 

 


3 Respuestas a “La espera”


  1. Julio 8, 2008 a las 00:49 p07

    andamos todos medios sensibles al amor…
    a los cosquilleos en la guata….
    es que es tan rica la sensación !!!!
    imaginate…si Neruda estaba viejito(casi 70 años) y enfermo cuando aún sentía amor y pasión por la sobrina de su última mujer,(la cual era su amante escondida….)
    hace unos días atrás se encontaron por accidente los manuscritos de unos poemas inéditos que el vate le escribió a su amante… ¡¡¡¡me imagino que diran!!!
    aunque me fascina el Tango del Viudo para la torrencial Josie Bliss,(esta última un misterio que te recomiendo leer:http://www.neruda.uchile.cl/josiebliss.htm)
    definitivamente me quedo con el que le escribió a Matilde (la última cornuda) te lo dejo a continuación.

    Soneto LXXXIX
    Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
    quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
    pasar una vez más sobre mí su frescura:
    sentir la suavidad que cambió mi destino.

    Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
    quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
    que huelas el aroma del mar que amamos juntos
    y que sigas pisando la arena que pisamos.

    Quiero que lo que amo siga vivo
    y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
    por eso sigue tú floreciendo, florida,
    para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
    para que se pasee mi sombra por tu pelo,
    para que así conozcan la razón de mi canto

  2. Julio 8, 2008 a las 00:49 p07

    …no se si lo sabías,pero Neruda murió doce días después del golpe militar.
    dicen sus amigos que fue de pura pena y amor por su patria.

    …..aún así …Pucha! (modismo chileno) pucha que me gusta Neruda.

  3. Julio 8, 2008 a las 00:49 p07

    Santi! que lindo que describe Ivan la ausencia, la distancia. Esctoy segura de que alguien que no lo vivió no entiende lo desgarrador del asunto. Sobre todo por el final que tuvieron Ivan y laura no?
    Bueno me voy antes de ponerme sensiblera. Me gustaría tener un secreto para contarte. Quizás otro día.

    Beso mostroso, a y remarla!!


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TAPA DEL LIBRO SANTIAGODELRIO Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:

«La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana». Teodoro Heuss.

A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.

Que el hombre se atribuya el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente miserable.

Los cazadores futivos están acabando con la fauna nativa. No les sigas la fiesta a los matadores de carpinchos. Defendé nuestros recursos.

«El fuego quedó prendido, como testigo nuestro ... en silencio, contrarestrando los escopetazos de los bobos que todavía van a cazar algo cuando no necesitan de eso para vivir ... quitando una vida inutilmente.

Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»

Capitán Martín Burbuja.

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