La camarita marcó ese número en su kilometraje digital —30.000—. Y no salió algo muy estético, ni preparado. Fue la primera fotito de la mañana.
Ahí está mi hermano, despeinado, medio dormido, comiendo algo o sacándose una porquería pegada al paladar. Mirando un escrache en la camarita de video: con ella estamos preparando un gran material para el próximo año. A sus pies el tarrito de plástico donde la guardamos. El plástico es lo mejor para que no se moje con el agua.
Más acá la malencordada, apoyada en un sauce que cuenta las horas para caerse, con todo su raigón al aire. Atrás el río, el principal protagonista de todo esto. También el cielo limpio. A la derecha una pierna, la mía, y una mancha en el lente justo al ladito del muslo, sobre la raíz con algas secas.
Más acá los yuyos. La primavera cada vez verdea más la isla.
Allá vamos. Por 30 mil más.



30.000 fotos, Santiago?!?!?!?! Se dice pronto, ehhhh… woooowwwww!!! Yo también hago fotos cada día, pero nunca he hecho recuento… Además, lo mío es cutre-salchichero!!! Tiro de móvil para ello, jejejejejej
Muaaaaaaaaaaa!!
Mi maquinita tiene una cuenta fotos. Jaja. Un abrazo