
Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:
«La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana». Teodoro Heuss.
A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.
Que el hombre se atribuya el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente miserable.
Los cazadores futivos están acabando con la fauna nativa.
No les sigas la fiesta a los matadores de carpinchos.
Defendé nuestros recursos.
«El fuego quedó prendido, como testigo nuestro ... en silencio, contrarestrando los escopetazos de los bobos que todavía van a cazar algo cuando no necesitan de eso para vivir ... quitando una vida inutilmente.
Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»
Capitán Martín Burbuja.
Muy lindo homenaje al monte y a todos sus hijos. Me encanta Vasconcelos, tuve el agrado de leer la novela, “Mi planta de naranja lima” en cuarto grado y siendo más grande volví a leerlo porque me había quedado el recuerdo de mi pobre interpretación a los 9 años. Y algo me decía que tenía que volver a leer la historia de Zezé, un niño brasileño de familia humilde y de origen indígena, y cómo madura y pasa de la infancia a la edad adulta.
La simplificación del conflicto de las favelas de Bangú señalaría al pequeño Zezé como culpable, y que recibe los castigos por sus travesuras, pero ver el entorno en el que crece y las escenas del niño con su padre y su casi ausente madre son muy expresivas del efecto multiplicador de la pobreza en la respuesta violenta de los personajes, y ayuda a comprender que la violencia que recibe de sus familiares no es más que el eco de una violencia mayor: la exclusión social producto de la pobreza. El pequeño Zezé tuvo que conocer muy pronto cuán cruel y dura es y puede llegar a ser la vida de un niño pobre, ha descubierto el dolor y se vuelve tempranamente adulto. Luego se desconcierta mucho, al enterarse que Minguito, su planta de naranja lima, es cortada.
Santi te la recomiendo para tus chicos, es hermosa y triste a su vez. Sin embargo muy realista. Te dejo un abrazo grande!!
Me quedé impresionada con tu sitio. Tenemos una percepción parecida de la naturaleza.
Las fotografías me encantaron, sobre todo ese toque mágico que le das. A veces uno ve así ,de esa manera increíble. Abrazos y que dejen vivir tranquilo al río!!
Ceci: Vasconcelos es maravilloso. Increíble. Amo al pequeñito que se conforma con su yuyo de naranja lima al mudarse de casilla. Un abrazo.
Dea Bea: La naturaleza nos llama. Ojalá no sea tarde para oírla.