Nosotros, en las Pascuas, no recordamos el paso del pueblo de Dios a través del Mar Rojo.
Tampoco tenemos la suficiente madurez —o la fe necesaria— para aceptar que nuestro Hermano más bueno resucitó al Tercer Día, después de su crucifixión, por pasar por macho cabrío todas nuestras impías cagadas respecto del prójimo.
Nosotros todavía adolescemos el maldito egoísmo de salvarnos a nosotros mismos. Egoísmo de ser sólo nosotros los autosuficientes.
Egoísmo.
Para algunos, éste es un ensayo fotográfico sobre el egoísmo. Pues mientras miles ayunaban por el destino de nuestras almas condenadas, nosotros nos atragantábamos con la risa, con la felicidad que por un rato nos da el tiempo libre.
La Semana Santa es «santa» para nosotros por lo reservado que la dejamos a nuestras pulsiones ondayoístas.
Semana Santa para los no cristianos. Para los que aún no hemos encontrado a Dios. O lo hemos —no lo entendemos todavía— encontrado en eso que llamamos la Gran Madre: Gran Madre que fuera inmaculada antes de nosotros; antes de la destrucción humana, culpa el confort de pocos a cualquier precio.
Ahí va la Pascua de los no cristianos, de los Peregrinos de la Gran Madre Naturaleza.
La noche previa a remar el Arroyo del Tigre. Descansamos en la entrada del San Lorenzo para arrancar «pila pila» al día siguiente.
Y llegó el día siguiente.
Una mañana como de costumbre: maravillosa, como es siempre en el otoño hermoso de sudamérica.
Y allá nos metimos. Adentro del Alto Delta del Río Paraná…
…para hablar con la Gran Madre.
Nuestro Corregidor y chamán prepararía la ceremonia.
Leo se equivocó de conjuro y llamó a la lluvia. La Gran Madre lloró de la risa.
Decidimos partir hacia un eucaliptal, aguas arriba por el mismo cauce.
Un lugar que nos hizo explotar de la alegría.
Le cantamos Rasguidos Dobles a la Pacha Mama.
Y le bailamos rituales, aprendidos éstos por el éxtasis generado en la infusión de los taninos de sus florestas.
Y por fin, después de tanta jarana, un descanso merecido.
El chamán repasa sus textos sobre las canciones de la Gran Madre.
Tuvimos que llamarla desde lo alto para el nuevo ritual. Cantarle a la Taragüí Porá desde el palo más alto que nos permitiera nuestra poca destreza física.
Y la Gran Madre nos enseñó el arte maravillosa de sus gusanos termiteros..
Nos enseñó sus mares verdes de vida.
Y nos protegió en sus bosques vedados de lancheros y furtivos.
Varias veces dudamos, buscando cuál era sería camino correcto…
…pero siempre nos devolvió al río hermoso.
Y le cantamos sus alabanzas.
Y la disfrutamos y agradecimos.
Admiramos la vida de la Gran Madre:
A sus criaturas indefensas y tímidas…
…y a las poderosas y voluntariosas.
Ojalá en este maravilloso lugar llamado Escuela se forjen los futuros defensores de la Gran Madre.
Pero llegó el momento de regresar a casa.
Otra vez las mentiras de la mierda capitalista…
…que nos trata de imbéciles. «¿POR UN RÍO CON VIDA?» nos dicen los asesinos del cauce grande.
Ojalá el espíritu de Ermelinda aparezca por la vuluntad de la Gran Madre en sus pesadillas de cada noche.
Les contaba…
Nos encontramos en la Pascua del kayaquero con la Gran Madre Naturaleza pero, como cada semana, debimos volver a casa… a nuestra otra gran lucha.
































Santiago, sos un excelente cronista y reportero, pero convengamos que el paisaje te ayuda…
Este blog es muy inspirador.
Saludos!
cronista y reportero puede que si pero para cantante y bailarin aun falta mucha práctica.
Excelente, che; está bueno que lo hayas refrescado, porque no lo había visto. Un abrazo
Sí, Guille… fue un bonito viaje.
Juan Pablo: la vergüenza es un problema de los cobardes. Somos los mejores.
Sr Groncho. Hay paisajes bonitos por todos lados. Es hermoso nuestro país. Gracias por el comentario.
Santiago, muy bonito lo que has escrito. La verdad me sorprende tu honestidad acerca de no callar nada hacia la contaminacion y daños que causan los Molinos sojeros, hay que tener en cuenta que no son los unicos factores contaminantes…
jajaja, me reí un poquito, pero no por los cantores…es que el ambiente daba. Y también sabés por qué? Porque acabo de poner en mi blog que el Cosechero es un chamamé…jaja. Toda la entrada está buena, lo que escribiste, qué fotos!!! y ese Punta Cayastá de Orlando, entre mate y mate…mirá, me puse a bailar mientras los miraba de reojo. Me gustaría que alguna vez cantaran Puerto Sánchez, cómo me gusta!!!
Se despierta Puerto Sánchez en mi Paraná,
la canoa pescadora se deja llevar,
un murmullo palanquero y un lento matear,
un gurí descalzo juega con arena, nada más,
se despierta Puerto Sánchez en mi Paraná.
Yo soy del agua la canción
que se perdió en el barrancal,
por entrerriano, por paisano soñador,
de la ribera soy cantor,
del río hermano pescador
y en Puerto Sánchez con guitarra soy cantor.
Gracias Santiago por invitarme a esta entrada, la disfruté mucho.
Ahhh…permiso concedido, un orgullo para mí sería estar acá…pero también te pedí algo.
Un abrazo
Hola Santiago, que buenas que estan las canciones que tocaron, cada dia tengo mas ganas de aprender a tocar las guitarra, te comento que a penas se tocar los toc toc, jaja.
Gracias a ustedes, cuando salgo a remar, puedo ver los paisajes que tengo por aca con otros ojos, sinceramente me enseñaron a admirar mas a la naturaleza.
Saludos y sigan asi, que seguramente hay mucha gente como yo que esta aprendiendo y admirando muchas cosas.
Saludos.-
Si palabras para este comentario, Mati.