Escritos: Davil Linaro, un viejo lobo de río que se las sabe todas.
Fotos: Santiago Guarú del Río, un rosarino que busca alternativas económicas para no aburrirse en los fines de semana.
DICE ASÍ:
Apenas era un niño de 8 o 9 años cuando comencé a vivir mis primeras experiencias en el agua. Por aquellos años aventurarse aguas adentro del Paraná con el chinchorro del Club Remeros era una experiencia fascinante.
Recuerdo las primeras visitas a la isla con mi familia, todo era nuevo ante mis ojos. Los canalcitos, los árboles, los cangrejos…
En esa época algo llamó poderosamente mi atención: era que mi viejo tenía por costumbre saludar a todo el mundo. Así fue como un día se me ocurrió interrogarlo:
—¿Los conoces? le dije.
—No. Me respondió;
—Pero en el río se saluda en señal de amistad y de respeto, así como siempre tenés que ayudar al que está en problemas; nunca sabés cuando vas a necesitar del auxilio de los demás…
Aquello me quedó grabado, así también, algunas conductas, como disminuir la marcha del motor al pasar por una ranchada, al cruzar el camino con otra embarcación y simplemente así evitar que las olas golpeen en la costa a las lanchas y canoas amarradas.
Muchas veces el turista náutico se toma atribuciones que vulneran los derechos del lugareño: algunas actitudes irresponsables como cazar y pescar en exceso, matar animales inútilmente o por diversión, dañar los árboles o cortar sus ramas verdes con el solo fin de probar un hacha, no sólo afectan a la naturaleza sino que atentan contra recursos vitales para la gente del lugar.
Estas costumbres que deberían ser el “Por favor, perdón y gracias” de los navegantes, distan bastante de lo que hoy nos encontramos en el río.
La solidaridad y el respeto por el otro no se evalúan para acceder a un carnet de timonel y es así como miles de rosarinos que no se formaron en la “cultura náutica”, trasladan un poco el “Yo hago la mía” de la ciudad al río, sin tener en cuenta los riesgos que ocasionan y las incomodidades que provocan en los demás.
Aclaro que no digo todo esto para ofender a nadie; sino para que valoremos más esta especie de “tradición pueblerina” de los navegantes que se mantuvo por generaciones y que hoy corre el riesgo de desaparecer; gracias a que perdimos la costumbre ver en el otro a un amigo y no un adversario, o un competidor que también… “Hace la suya”.
Casi todos los que desde hace tiempo vienen transitando las aguas del Paraná tienen muy en claro la conveniencia de prestar ayuda y ser solidarios, porque como dicen… “En la vida todo vuelve”.
Tal vez haya en el río mucha gente nueva que no entienda muy bien de que hablo, a ellos: remeros, kayakistas, piragüeros… “¿Cuántas veces se vieron en apuros, cuando sorprendidos por una tormenta y quedando a la deriva —río abajo— pasaron a su lado varias embarcaciones mayores con total indiferencia?…
A manejarse con respeto en el río no se aprende con la lectura de ningún manual náutico, solamente en el contacto con personas experimentadas y capacitadas para transmitir esos conocimientos que constituyen una verdadera “Cultura de río”.
Por eso quiero destacar la importancia de las escuelas náuticas: de natación, canotaje, remo o vela que no sólo consideran importantes las técnicas específicas de cada disciplina, sino también aportan a los chicos conocimientos indispensables para manejarse en el agua con seguridad y respeto.
Para salir al río a practicar cualquier actividad es imprescindible también saber cuidarse, cuidar al compañero, nuestra embarcación a cargo y el entorno; tan importante como todo lo demás, ya que su conservación nos permitirá continuar disfrutando del río en el futuro.
Creo que sería un grave error tratar de alejar por temor a nuestros hijos del agua, peor aun transmitirles miedo; todo lo contrario, hay que acrecentar su confianza, enseñarles a nadar y a desenvolverse correctamente ante cada situación y, si nos es posible, anotarlos para que practiquen cualquier deporte náutico bajo la supervisión de instructores capacitados.
El Paraná no es tan peligroso y traicionero como algunos creen, con un poco de educación y solidaridad puede ser un lugar seguro, maravilloso y al alcance de todos…
“APRENDAMOS A TRATARNOS BIEN”.
DAVID GUSTAVO LINARO
Gracias! A todos los instructores náuticos que cada día se esfuerzan en enseñar, para construir juntos una verdadera “Cultura Agua”.































vivir naturalmente es tan sencillo, por qué para tantos es tan difícil de ver?
Las palabras de David no pueden ser mas exactas… describen al detalle mis primeras incursiones al río e islas.
Cuantas veces me tuve que quedar en las islas por una tormenta repentina, recuerdo una hace ya mas de 15 años fue unos dias antes de semana santa, nos agarro un temporal por la tarde al regreso de la primera, cuando llegamos al Paraná estaba con su peor humor… y como dice David hay que respetarlo en esos momentos…
En eso vimos que nos llamaban de un rancho, al arrimarnos dos pescadores nos dicen : Muchachos no van a poder cruzar ya es casi de noche y el río esta muy malo, se pueden quedar aca con nosotros que tenemos algo de comida y lugar en el rancho, comimos y pasamos la noche en el lugar. El colchón fue la tierra y nos tapamos con una lona de camión.
Esa noche los acompañamos a recorrer la red que tenían calada en la laguna el saco, levantamos dos cachorros.
Es una historia simple pero refleja en parte el mensaje del amigo David.
Slds,
Pablo C.
Coincido en todo con el artículo. Pasa muchas veces esto de encontrarse con gente que tiene acceso a embarcaciones, pero no tiene los códigos del río. Y se ve en la manera en que actúan.Ojalá podamos todos nosotros ser puentes transmisores de esta cultura agua…
Gracias Pablo, gracias gabriela por sus comentarios, creo que es realmente importante la solidaridad en el río, así como los de la ciudad nos asombramos ante la hospitalidad de los pueblerinos, así tambien nosotros deberíamos ser solidarios; la cultura de los navegantes no tiene que perderse, por el beneficio de todos.
ES MUY LINDO EL ARTICULO!! SER UN PUENTE TRANSMISOR( COMO DICE GABRIELA) ES PARTE DE LA SOLIDARIDAD Y DEL AMOR DEL RÍO.TODOS PODEMOS APORTAR ALGO CON UNA SIMPLE CHARLA A UN APURADO LANCHERO…
muy bueno!!! che…. como se llama ese pajarito nocturno que sale en dos fotos…el de los ojos rojos por el flash??? si me habre asustado por las noches en soledad acampando por culpa de sus chiflidos jajaja
Walter: les llaman atajacaminos o dormilones