Nota inicial: esta publicación se divide en dos partes, la parte primera y la final. La parte final está subdividida en tres partes debido a su extensión.
Parte Primera: La gran oportunidad.
La región del monte chaqueño en la República Argentina, zona comprendida entre el este de la provincia de Salta, el norte de Sante Fe y Córdoba, Chaco, Formosa y Santiago del Estero, presenta excelentes cualidades para la producción agropecuaria. Las características agro-climáticas y ambientales del Chaco Argentino permiten las más variadas actividades productivas, las cuales se realizan sobre extensas regiones que posibilitan la obtención de variedad de commodities: granos, madera y carne vacuna para la exportación. De no mediar problemas fiscales o aduaneros, cosa que comprometidas empresas como Cargill, Dreyfus, GMF y Molinos, entre otras, logran evadir mediante serias gestiones con el gobierno nacional, estos productos obtenidos de la rica tierra chaqueña llegarían a los más remotos y pujantes mercados del mundo.
Existen en el Chaco Argentino amplias zonas aptas para la producción forestal-agrícola-ganadera, en donde se conjugan una serie de factores que hacen posible el desarrollo de estas empresas productivas.
Los suelos
Una variada gama de suelos encuentran como factor común su gran fertilidad.
El agua
Todos sabemos que en el mundo, es éste uno de los elementos más escasos. En nuestro país existen un sinnúmero de técnicas para lograr la mejor utilización del agua almacenada en el perfil del suelo, conocidas por técnicos y productores. En aquellas regiones chaqueñas donde el régimen pluviométrico no es suficiente para obtener buenas cosechas, existen enormes reservas de agua subterránea. Sólo el 1% de los productores utiliza el agua con fines de riego, lo que hace que las reservas se encuentren prácticamente intactas.
Los recursos humanos
La producción agropecuaria es la forma de vida tradicional de la Argentina. Si bien en las últimas décadas se produjo una migración interna hacia las grandes ciudades, aún hoy es posible encontrar mano de obra suficiente para las nuevas explotaciones. Debe aclararse que en muchos casos es necesario capacitar a dicha mano de obra, y actualmente éste es uno de los desafíos de la producción agropecuaria. Mejorar el nivel de capacitación de la mano obra vinculada. Desde el punto de vista técnico, el problema es menor, ya que las Universidades de nuestro país han seguido produciendo un excelente nivel de profesionales, y muy buena cantidad, en relación a la alta demanda actual.
Las cadenas comerciales
Los costos de comercialización aún son algo elevados, sobre todo debido al costo del transporte interno, comparados con otros países productores, pero se consigue disminuirlos cuando se opera con grandes volúmenes y almacenamiento en chacra durante el pico de cosecha.
Una muy importante cantidad de producto se exporta, por lo que cada año se mejoran las condiciones para el manejo de la mercadería y se han reducido sustancialmente las trabas burocráticas.
El mercado Internacional
La demanda de alimentos y madera crece en el mundo. La demanda de granos a nivel mundial creció un 11% anual en los últimos cinco años, y la de harinas un 18 por ciento anual. Los principales analistas del sector consideran que estamos atravesando un momento único, como pocas veces a lo largo de nuestra vida como país, fundamentalmente por dos oportunidades que hoy se presentan para la producción agropecuaria: el crecimiento asiático y el desarrollo de los biocombustibles. Para alimentar a su población China cuenta con una hectárea arable por cada diez personas. Mientras que el promedio mundial es de una hectárea arable por cada 4,4 personas. Por lo tanto, China necesita para el 2013, por ejemplo, importar 46 millones de toneladas de soja aun cuando duplicara su producción actual, lo que es casi imposible de realizar por sus limitaciones físicas. Sólo de esta manera, China podría dar respuesta al crecimiento natural de la demanda. La crisis energética a nivel mundial, con altibajos en los precios del petróleo, hace que los biocombustibles generados por el agro sean hoy rentables y estratégicos, además de ser menos contaminantes. Los países desarrollados ya lo saben y actúan.
La posibilidad de conseguir tierra en Argentina, en esta zona que denominamos “chaqueña” a valores sustancialmente menores a la de otros países competidores en la producción alimentos, presenta al negocio con un excelente futuro próximo.
Los mercados internacionales están cada vez más abiertos, y eso mejora las perspectivas de nuestros productos a mediano y largo plazo.
Los precios de estos campos productivos rondan entre 250 y 600 dólares la hectárea en caso de que ya se encuentren desmontado, y entre 100 y 400 dólares los que aún permanecen improductivos producto de la arboleda o maleza que aún los cubre.
Debido a la ley de reordenamiento territorial de bosques, durante poco más de un año se han detenido los desmontes pero, afortunadamente para los productores e inversores de la región chaqueña, los gobernantes de cada una de esas provincias han salido a respaldar el capital de la tierra, manteniendo áreas protegidas sólo junto a los cauces de los ríos y en zonas específicas donde el turismo se recrea en contacto con la naturaleza…







Los que se animan a levantar su voz