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20
ago
10

Amazonía Boliviana

arara de mara12

Diario de viaje por la amazonía boliviana.

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05
abr
10

La Tierra Helada

«Aquella tierra era muy fría. Un grupo numeroso de aldeanos vivía sobre un mar petrificado y bajo un cielo nublado desde hacía miles de años.
Con mucho esfuerzo los antiguos habitantes pudieron levantar la villa sobre la única masa sólida que escapaba del hielo que abarcaba, en su totalidad, la cima de la montaña libre, como ellos la llamaban. Poco quedaba de la antigua civilización que una vez construyera la enorme ciudad rodeando la montaña, ésa que desde lo alto vigilaba la infinita llanura con bosques, lagos, mares.
En esta tierra no existía la alegría. Namesi, unos de sus habitantes, tuvo la suerte de ver una sonrisa de su madre cuando aún era un niño. La mayoría de los habitantes jamás vio alguna y habían quienes siquiera creían en ellas»; Facundo Iraolagoitía, Tartagal,1998.

PARTE PRIMERA

Cuenta la leyenda que en los tiempos en que los hombres aún no habían acaparado toda la tierra, cuando sólo había aldeas aisladas, Tupá Jara, el soberano de los cielos [1], en un duro enfrentamiento con Y Jara, el dios de las aguas, llevaron a la población humana al borde mismo de la extinción.
El Poseidón de las aguas dulces ambicionó para sí la obra fallada de Añá [2], que torpemente había querido imitar la creación de Tupá. El dios del sol, habiendo tomado un poco de barro entre las manos, lo amasó en el ritual de la vida y al abrirlas dejó escapar al mainumbí —el picaflor—; mas el golem [3] del maligno, después de que también fuera amasado y se les repitieran las palabras del aliento, salió saltando y cantando croaques. Añá había creado al sapo.
La descendencia de esta criatura de poca belleza pertenecía al mundo de Y Jara; pero un día dejó su cuerpo de renacuajo, echándose a andar por las tierras del sol, en busca de su pueblo [4]. Al salir de las aguas de los charcos, rápidamente se dejó atrapar por las maravillas del reino que encontró sobre la superficie.
El soberano de las aguas, celoso y enojado, hizo elevar la altura del río a cuatro veces la de un hombre, cubriendo así toda la superficie de la tierra. Tupá, sabiendo que Y Jara habitaba bajo las aguas, miró para otras regiones. Su luz ya no alumbró al mundo.

Las aguas se enfriaron rápidamente. Y Jara trató inútilmente de escapar de las profundidades. Dio muchas brazadas para alcanzar la superficie —nunca se vio oleaje similar en los millares de años que han erosionado la cuenca del Paraná— pero fue inútil: afuera del agua le era imposible respirar.
Tras unos minutos todo terminó por congelarse.
El hielo marrón formó enormes crestas de olas que se hicieron piedra en el momento en que mostraban el horror de la marejada apocalíptica [5].
Casi todo cuanto había sobre y bajo la tierra murió en la crecida. Carpinchos, iguanas, bagres, garzas. Los sobrevivientes tuvieron que acostumbrarse al frío. La mayoría no pudo hacerlo. A los pocos meses, que para los tiempos de los dioses fueron sólo segundos, ya habían muerto los últimos yacarés [6] y martín pescadores. Así llegó la noche más larga. Ya no hubo sol. El frío y la oscuridad formaron grandes masas de nubes, y tampoco pudieron verse ya las estrellas. La naturaleza nómada de aquellas personas, fue profanada por un capricho desleal de las deidades corruptas, paganas y orgullosas [7].

Un grupo de personas pudo sobrevivir a la devastación. Cuando las aguas subieron, lograron trepar a un pacará [8] de cien años, aferrándose de sus ramas superiores. Éstos eran dos ancianos, cuatro niños, dos mujeres y tres varones. Estuvieron allí varios días, hasta que todo calmó; entonces uno de los longevos dio la orden de bajar del árbol. La mitad de las personas de ese asentamiento quedaron sepultadas bajo las aguas congeladas. A golpes de palo de espinillo —no conocían la piedra ni el metal— los sobrevivientes lograron excavar pozos en el hielo para sacar a sus muertos y buscar comida.
Pasaron trescientos años y la población llegó a ser de ochenta habitantes, retoños todos de los primeros habitantes de la nueva era. Con los años cavaron un gran hoyo en el suelo, dejando al descubierto casi una hectárea de tierra firme.
Se alimentaron, pues, gracias los animales congelados, que se encontraban en abundancia.
Tampoco faltó el combustible, que se extraía de las copas de los árboles a las que no había llegado el hielo. Dejaron éstos de ser las ramas salientes de las florestas sumergidas: el tiempo las hizo caer y se encontraban desparramadas, con una capa de hielo blanco que las cubría a una palma de profundidad, ocultas entre la marejada congelada, sobre los sitios donde alguna vez el río había permitido la levantada de los albardones [9] .

El peor enemigo que debieron enfrentar los habitantes de ese mundo helado era el Silencio Gris, como ellos lo llamaban. Era cierto que aquel cielo jamás despejaba sus nubes; pero en ciertas ocasiones éstas bajaban y entonces llegaba la niebla. Nada podía verse. Era imposible descender a los túneles cuando el velo de las sombras llegaba. Pasaban jornadas enteras dentro de sus viviendas. Los leños no prendían por la humedad y, por más que a un fogón se lo alimentara, éste terminaba por apagarse. Sólo el fuego santo seguía ardido. Un grupo de guardias era el encargado de que esta hoguera siempre estuviera alimentada.
Durante las épocas de la niebla, que a veces se extendía por varios meses, las raciones se acababan y había que echar mano a las reservas. Esos tiempos de ceguera eran caóticos para el orden de la aldea. Andaban a oscuras por entre las casas y el camino se escarchaba. Era muy difícil la marcha.
Pero un día por fin soplaba el frío pampero [10], que trajinaba el Silencio Gris hacia otros rumbos.

PARTE SEGUNDA

En los pocos años de vida que tenía, Guasureí había escuchado ciento de historias referidas al mundo que ya se había terminado. Cientos de explicaciones que escapaban a lo racional. Preguntó innumerables veces al chamán cómo se haría para poder recuperar ese mundo que sonaba tan bello en los relatos sobre las «historias de los de imaguaré [11]». Sólo mediando entre los dioses, respondía siempre el anciano. ¿Por qué no lo hemos conseguido aún?, insistía el muchacho. Lo han intentado muchos, explicaba el viejo; partieron de la aldea en busca del santo concilio, pero jamás han regresado. Dicen que todo alrededor es muy peligroso, que Añá reina ahora y que sus fieras acechan en todos los rincones.
Guasureí jamás puso su fe en la palabra de los ancianos, que sólo habían visto nacer y morir algunas almas más que él, pero que tenían el control de la tribu. El chamán disponía de los horarios, decidía cuándo era de día o de noche, cuándo había acabado el año, los momentos para alimentarse y en los que se debía ingresar a los túneles. Entrar en su casilla era un sacrilegio y estaba condenado con la pena de destierro, que era el peor de los castigos en esos tiempos de fríos infernales.
Guasureí no tuvo el permiso de su madre para abandonar la aldea en busca del concilio de las deidades, lo tuvo que hacer a la fuerza, profanando la casa del chamán para lograr el exilio.

Fue una escena muy triste, pero el chico logró su cometido. Se aprovisionó de algunos alimentos, unas hojas secas y un arco de madera para encender el fuego. Cargó una lanza de timbó con un cuerno de ciervo [12] en la punta, y también una bolsa de cuero con espinas de armado [13] y otros utensilios de primera necesidad. Su infracción a la moral del chamán le impidió que se le bendijera en la partida, pero poco le interesó en ese momento.

PARTE TERCERA

Guasureí caminó muy entusiasmado. Iba saltando cada ola que se cruzara en su camino. El ánimo lo mantenía del mejor humor, desdeñado de volver al pozo sin hielo. Si tenía hambre, comía; si el cuerpo le pesaba, se cubría con sus mantas y dormía algunas horas.
Iba cantando canciones de la tierra verde, de la que él sabía, iba a liberar de los grillos que les habían dispuesto los dioses. Cantaba incluso, canciones de las sirenas que habitaban los hielos de su paisaje. No creyó en Añá, ni tuvo temor por las criaturas que el viejo chamán inventara para atormentarlo de pequeño. Una vez creyó ver unas espinas abandonadas en la superficie del hielo, pero no se detuvo a contemplarlas. No creyó que éstas fueran los restos de un pez, devorados por una infernal criatura de los hielos.
Fueron entusiastas las primeras jornadas, pero ocurrió que un viento helado sopló del este en su quinto día de marcha. Sintió el frío en la espalda. Tuvo miedo.
Supo que se acercaba el fantasma.
Rápidamente el Silencio Gris dejó caer su velo y, tras unas pocas horas de oscuridad, las piernas se volvieron rígidas como el hielo mismo. Quiso encender el fuego pero sus esfuerzos fueron inútiles: era tal el dolor de sus dedos que no pudo friccionar las hojas secas con el arco. Trató de cubrirse con las mantas, pero rápidamente se humedecieron.

Gritó pidiendo ayuda.Nadie lo escuchó.
Hay voces que se pierden en la distancia,
Que llegan y se van.
El carcelero pasa por delante,
Lo oigo, lo busco,
Tanteo el hielo y
No hallo más que frío y desazón,
Y así la depresión surge del alma al rostro.
Y ya no pasa el tiempo
…Adentro sólo hay quietud…
Todo se detiene
…El frío ya no se respira y
Desaparece el pasmo de los huesos,
Los ojos se cierran para siempre.
El carcelero se adueña del cuerpo que yace
Y escribe,
Con escarcha sobre el lomo duro:
Al joven sedentario, de errabundo destino [14].

PARTE FINAL

Py’ Ahé Agá —Protestad de las Alma, como la llamamos los hombres simples de sentimientos oscuros— fue al encuentro de Guasureí, en su llegada al Purgatorio. Ella, entonces, le explicó que Ñande Jara es el creador [15], dueño de todo lo que vemos y de todo lo que se nos ciega. Que él, sin ayuda, creó el mundo en siete días.
El muchacho contempló en silencio su presencia.
Ella le enseñó que hay lugares y tiempos donde reina la voluntad de los hombres, y éstos no son menos terribles que los gobernados por las deidades.
Y así tuvo el entendimiento de todas las cosas. No vio al demiurgo pero entendió su entero proceder. Todo lo podía tocar, todo lo podía ver, y pensar, y oír; pasado, futuro, todo en un mismo panorama. Eso es la eternidad, le dijo Protestad, «ko apyra’y», pero ya no es necesario que lo diga en tu lengua. Ella hablaba con palabras y sonidos muy extraños, pero eso no le importó a Guasureí: las lenguas ya no eran un obstáculo. Así se hablaba antes de la Torre [16], explicó la niña.
Ella señaló hacia abajo y vieron al mundo sin el hielo. Las aguas estaban bajas y pudo conocer cómo era su terruño antes de la inundación. Vio las aves en las lagunas; los lagartos ocultos entre el camalotal; los mamíferos que andaban libremente por los albardones; también a los peces, sacudiendo la superficie del agua con sus coletazos; vio los insectos poblando cada rincón de la tierra firme; encontró arañas que viajaban por el aire volando en sus cometas de ceda; descubrió gusanos peludos depredando bosques enteros y emigrando río abajo; advirtió a cientos de mariposas que coloreaban de amarillo las costas barrosas de la bajante.
El mundo y sus anales pasaron delante de sus ojos.

También conoció a los seres humanos que llegaron del norte [17]. Coparon los terraplenes, las lagunas, los pajonales. Pelearon entre ellos, murieron muchos. Llegaron otros más fuertes y acabaron con los primeros [18]. Después aparecieron los de tez blanca, que arribaron por el viborón naviero. Observó a dos guerreros que montaban el mismo caballo y éstos fueron muy poderosos. Los blancos levantaron enormes aldeas grises. Talaron los árboles, corrieron a los montaraces y pusieron a pastar sus bestias. Sembraron sus semillas y el suelo les regaló riqueza. Los que quedaron sin tierra fueron devorados por las ciudades. Todo volvió a estabilizarse. Hubo pocos enfrentamientos durante ese período. Allí, la riqueza gobernó sobre la fuerza. Pero entonces llegaron otros que ya no estaban interesados en el suelo, y pidieron el agua, y el agua les fue dada…
Ya viste demasiado, advirtió Protestad de las Almas, mas el joven siguió atento, observando todo, ¿Cuándo fue que subieron las aguas?, preguntó Guasureí, ¿Cuándo ocurrió eso? Busco y no lo hallo. En ese momento la muchacha señaló un recodo oculto en la curva de un arroyo. Vio a un grupo de aborígenes alrededor del fuego. De los labios de estos hombres salieron tres dioses enfrentados y así, entre las palabras, vio a las aguas subir y luego la oscuridad y el frío. Los hombres se marcharon y, seiscientos años después, en el mismo lugar, un muchacho volvía a hacer salir a los tres dioses enfrentados, pero esta vez no de sus labios, sino de la tinta azul que nacía impresa en una página blanca.

Guasureí prefirió permanecer callado y llorar en los brazos de Protestad. Todos somos la creación de alguien que nos está mirando en este momento, dijo ella, y también lloró.
«Por qué es tan ininteligible la eternidad, la creación, Dios. Cuanto más esfuerzo hago por tratar de entenderlo, más se vuelven mis horas de desvelo y vigilia. Yo también me voy a llorar un rato… como Protestad y como Guasureí. Voy a llorar por las miserias que le hice pasar al pobre Guasureí, por la soledad de la muchacha del Purgatorio: ese lugar que es sólo un plano más de mi laberinto dantesco. Y voy a llorar por mí, por mi poca fe, por el maldito orgullo que me da el haber escrito estas líneas tan profanas y dignas de ser expuestas ente una estatua de Baal [19].»; nota de Facundo Santoro —el compilador de esta leyenda—, que también es la creación de otro que, oculto en estas líneas, lo observa en este momento… y también llora.

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[1] Tupá: suprema deidad guaraní a la que se reconoce como el sol.
[2] Añá: según los guaraníes, el diablo.
[3] Golem: estatua de barro que, según la leyenda judía, cobra vida por medio de una fórmula mágica. La Biblia (Salmo 139) hace referencia al Golem como a un ser que no ha sido terminado de formar: un embrión.
[4] En este momento se presenta el mismo dilema del Génesis: ¿Cómo conoce Caín (el hijo de Eva y Adan) a su mujer (Génesis 4:17)? ¿Era su hermana? Y, si fuera así, ¿por qué vivía en el país de Nod, al este del Edén? Los oradores de la leyenda presumían que su sapo (el primero) debía de ser una hembra embarazada. Ahora, cuando sus primeras crías se vuelven terrestres, ¿por qué salen a buscar a su pueblo, si ellos son su pueblo? ¿O es que su madre había encontrado a otros sapos? Aquel día, ¿Tupá habría creado a más de un sapo?
[5] Este no es el mejor momento para que los epistemólogos traten una paz consensuada entre cuentistas y científicos.
[6] Yacaré: caimán para algunas comunidades. Cocodrilo de sudamérica.
[7] Según la creencia de quienes pensaron esta leyenda, la Comarca Islera representaría a todo el mundo. Esta historia pareciera referir a un suceso similar al acontecido durante el Diluvio (Génesis 7).
[8] Pacará: timbó de orejas.
[9] Albardón: terraplén más elevado de la isla. Por lo general se encuentra en las costas y presenta abundante vegetación. En su formación, primero se presenta el «bajo» —aguas poco profundas y de escasa correntada—; el depósito de sedimento, con el tiempo, forma aluviones —bancos— de arena y barro que luego se llenarán de alisos y sauces. Así, pues, estos árboles forman un entretejido que captura rápidamente las partículas remanentes que acarrea el agua y acelera en proceso de formación del albardón.
[10] Viento pampero: viento que sopla seco desde el sudoeste.
[11] Imaguaré: antiguo.
[12] Siervo de los pantanos: animal ya extinto en el alto delta. Se trató de salvarlo con la creación de varias reservas naturales en la zona, pero las crecidas y los furtivos acabaron con la especie. La última reserva fue Campo Rico, al norte de la Boya 500: hoy, sólo un campo de vacas y de eucaliptos abandonados de un antiguo proyecto de papelero.
[13] Gracias a su forma de serrucho, la espina de armado era una herramienta muy utilizada por los habitantes originarios.
[14] Nota que hace las veces de inscripción de una lápida funeraria.
[15] Según el texto, la primera explicación creadora referida a Tupá, es superada ahora por la de Ñande Jara (nuestro espíritu, en lengua guaraní). Creemos que este pasaje de dioses debió haber sido impuesto por los primeros misioneros católicos, después de la conquista, por considerar idólatra el culto al dios del sol.
[16] Génesis 11:1-9.
[17] Tribus chanás.
[18] Comunidades guaraníes.
[19] Baal: nombre vulgar con que se conocía a innumerables dioses protectores de la fertilidad de la tierra y de los animales, por los antiguos pueblos semíticos. El Antiguo Pacto, se refiere a Baal como una deidad pagana al que adoran los enemigos de Dios (Jueces 6:25-26).
28
feb
10

Recuerdo de una búsqueda

renata remando

SIEMPRE HAY GANAS DE ALCANZAR UN HORIZONTE MÁS. EL HORIZONTE NUNCA ES EL MISMO. SIEMPRE LLAMA A SABERLO UNO MÁS.

renata alisal

DIGO QUE EL HORIZONTE RETROCEDE UN PASO A CADA ANDAR. RENATA ME DICE QUE NO, QUE TODO EL TIEMPO ESTAMOS EN EL CONFÍN EGOCÉNTRICO DE UN OBSERVADOR LEJANO. DICE QUE SIEMPRE SOMOS EL TUMOR QUE INTERRUMPE LA LÍNEA RECTA DE ESA PERSONA, QUE SIEMPRE CAMBIA, PERO SIEMPRE NOS ENCUENTRA TUMOR DE SU HORIZONTE.

lavando la olla

Y CUANDO EL HORIZONTE LEJANO SE VUELVE NUESTRA CASA… ALGUNOS TENEMOS LA FORTUNA DE NO VERLO COMO UN DESTIERRO, SINO COMO UNA ELECCIÓN DE PARTIDA. ALLÁ LEJOS QUEDA EL HORIZONTE. ALLÁ HA QUEDADO NUESTRA FAMILIA, NUESTRO TRABAJO. QUÉ LINDO QUE NO ES DESTIERRO, SINO ELECCIÓN DE ANDAR.

calabaza a las brazas

ESÍ ES EL HORIZONTE DE RENATA. EN ÉL OCURREN COSAS MARAVILLOSAS. HASTA LAS COMIDAS SABEN MEJOR EN ESE HORIZONTE QUE —LEJANO— SE LE ANTOJA MISTERIOSO DESDE SU PAGO.

se va el sol

«LA TARDE SE VA LENTA POR EL SUEÑO DE LOS PASTOS» LE CANTAN A SU HORIZONTE LOS DE IMAGUARÉ.

Puente Victoria Rosario

ALLÁ LEJOS, ESO ES NUESTRO PAGO: AHORA HORIZONTE DE LA NUEVA UBICACIÓN. DE CHICO, EN LA ESCUELA, NOS ENSEÑABAN QUE ROSARIO ES CIUDAD DE INMIGRANTES… AHORA RECONOCEMOS QUE ES CIUDAD DE DESTERRADOS. DESTERRADOS QUE LLEGARON DE EUROPA BUSCANDO SU AMÉRICA, DESTERRADOS QUE ESCAPARON DE LAS GUERRAS, DESTERRADOS QUE VIENEN EXPULSADOS POR LA FALTA DE TRABAJO EN CORRIENTES Y CHACO, DESTERRADOS QUE FUERON ECHADOS A PALAZOS POR LOS USURPADORES DE LA TIERRA PARA LA SOJA EXPANSIVA.

LA CASA DEL DESTERRADO NOS VA QUEDANDO CADA VEZ MÁS LEJOS.

amanecer rio parana

EN ESTE NUEVO RINCÓN DEL MUNDO CANTAN LOS SAUCEDALES, Y AGRADECEN LA FORTUNA OCASIONAL QUE LES DIERA VIDA EN LOS ALBARDONES DEL ALTO DELTA.

vicentin y molinos

INCLUSO LAS PESTILENTES EXPORTADORAS DE GRANO Y ACEITE VAN QUEDANDO LEJOS. LA MUERTE VESTIDA DE DÓLARES QUE BRINDA EN GULA QUE PARECE NO SATISFACERLA JAMÁS, POR SUERTE NOS VA QUEDANDO LEJOS.

monte nativo

PERO LOS ESFUERZOS SIEMPRE SON RECOMPENZADOS. ISLA ADENTRO, FRENTE A PUNTA QUEBRACHO, JUSTO FRENTE A LA CEREALERA QUE FACTURA A RAZÓN DE 27 MIL PESOS POR MINUTO, ÉSA QUE ESTÁ PROPONIENDO EL DESAGOTE DEL 25 POR CIENTO DEL GRAN PANTANAL PARA PODER LLEVAR SUS BARCOS HASTA EL MATO GROSSO EN LA ÉPOCA DE AGUAS BAJAS, FRENTE A ESE MONSTRUO GRANERO Y ASESINO DE LA VIDA, ENCONTRAMOS UN PEQUEÑO PARAÍSO LLAMADO «BOCA DEL BOBO», ENTRADA A UN HERMOSO RIACHO CONOCIDO CON EL NOMBRE DE «CAREAGA».

renata y carau

CUANDO UNO DENTRA A BOCA DEL BOBO NO HAY MANERA DE NO AFLOJAR LA REMADA Y DISFRUTAR DE LA DERIVA QUE EXHIBE UN MONTE CALMO, VERDE Y LLENO DE VIDA. LAS PALABRAS ESTORBAN AQUÍ. LOS DEJO EN SILENCIO PARA QUE DISFUTEN DE ESTOS PAISAJES.

descansando a la derivaplegaria al cielo de los costerosespejo en el rio paranacampamento en el careagario parana alto deltaatardecer espejadomaravilloso paranariacho careagaLuna crecienteúltimo rayo de sol

EL OCASO SE LLEVÓ EL ÚLTIMO RESPLANDOR Y YA NO HUBO LUZ DEL DÍA, APENAS LOS TONOS BLANCUZCOS Y AZULADOS DE LA NOCHE EN LUNA CRECIENTE.

amanecer nublado en el delta

SI LA MAÑANA APARECE CON ALGO DE AGUA Y MUCHAS NUBES, EL KAYAKERO SE LEVANTA DE MEJOR HUMOR. TAL VEZ LA REMADA SEA FRESCA. LA LLUVIA ALEGRA A QUIEN VIAJA POR AGUA. LA LLUVIA ES UNA BENDICIÓN EN LAS AGOBIANTES JORNADAS DE VERANO.

kayak rio parana

Y ASÍ AMANECIÓ AQUEL DÍA: NUBLADO, CASI CON AGUA… OSCURO.

Enamoradas de la luna

SIQUIERA LOS SAPOS ENTENDÍAN Y MANTUVIERON ABIERTA SU COROLA, COMO CIEGOS DE AMOR POR UNA LUNA QUE YA HABÍA PARTIDO HACIA OTRAS LONGITUDES.

amanecer nublado en rio parana

LA MAÑANA QUE AMENAZA CON LLUVIA PREDISPONE MUY BIEN AL COSTERO. EL AGUA ES VIDA. EL AGUA ES FELICIDAD. POR ESO LOS COSTEROS SIEMPRE ESTÁN DE BUEN HUMOR. ¿CONOCE ALGÚN PESCADOR ANTIPÁTICO? SIEMPRE ME LLAMÓ LA ATENCIÓN ESO DE QUE EN LAS COSTAS LA GENTE VIVE DE MEJOR HUMOR. RENATA ME CONTÓ QUE LOS COLLAS DE LA QUEBRADA SON SERIOS, MUY BUENOS, Y CON UNA EXPRESIÓN CONSTANTE DE TRISTEZA EN SUS OJOS; MUY DISTINTO ES CON LAS CHOLAS QUE VIVEN JUNTO AL BERMEJO, EN EL CHACO SALTEÑO. ELLAS SÍ QUE SON ALEGRES Y CUENTAN CHISTES. PASA LO MISMO CON EL COLLADO BOLIVIANO DEL ALTIPLANO Y DEL AMAZONAS RESPECTIVAMENTE. EL AGUA ES ALEGRÍA. LAS COMUNIDADES DEL AGUA SON COMUNIDADES DE GENTE ALEGRE.

ranchos de adobe en el albardonranchos de adobe rio parana

ÉSTOS SON LOS RANCHITOS DE ADOBE EN EL PARAJE «BOCA DE LAS PIEDRAS» QUE INSPIRARON A IVÁN MACHADO A ESCRIBIR LA CHACARERA «LA ALBARDONERA».

arroyito sauces rio paranaarroyito rio paranacortecito verde

EL CAREAGA Y SU INFINIDAD DE ARROYOS ACABAN EN UNA ENORME LAGUNA; TAN GRANDE QUE EN PARTES NO PUEDE VERSE SU OTRA MARGEN.

laguna graaaaaandevista de las cuchillas entrerrianaslaguna grande victoria

PASANDO LA LAGUNA NOS ENCONTRAMOS CON EL HONORABLE RAÍD DEL CÍCULO ROSARINO DE CANOTAJE QUE, AL IGUAL QUE NOSOTROS, MARCHABA DESDE ROSARIO HASTA VICTORIA.

huevo el presidentetoto la causaangel circulo rosarino canotajemusicos espinillo aromitocardenal timbo coloradoagrupamiento raid rosario victoria

UN ÚLTIMO AGRUPAMIENTO ANTES DE TERMINAR EL VIAJE POR AGUA.

tuyango cigüeña rio parana

DESDE PARÍS LLEGÓ ESTE TUYANGO QUE ANDABA BUSCANDO A UNA PAREJITA ISLERA A QUIEN DEBÍA ENTREGARLE UN BEBÉ.

alla las cuchillastoto circulorio parana victoria raidciudad de victoria rio victoria

Y LLEGAMOS A DESTINO. ¡¡VICTORIA!!

pescador victoria

ANTIGUA CASA DEL PESCADOR…

personajes del raid

…Y ACTUAL REFUGIO DE LOS RAIDISTAS.

atardecer ciudad de victoria

VICTORIA, ANTES DE SER FAMOSA POR TENER UN CASINO QUE ARRUINA A FAMILIAS ENTERAS DE TODA LA REGIÓN, Y POR SER CASA DE POLÍTICOS CORRUPTOS QUE PERMITEN LA DESTRUCCIÓN DE LA FLORA Y FAUNA DEL HUMEDAL A CAMBIO DE JUGOSOS CÁNONES Y COIMAS, ERA LLAMADA «LA CIUDAD DE LOS PESCADORES Y DE LAS SIETE COLINAS». DESDE ARRIBA DE SUS MORROS, EL PARANÁ SE VE VASTO Y SU HORIZONTE NO ES EL PEQUEÑO OBJETIVO QUE NOS ANIMA A EMPRENDER MODESTAS TRAVESÍAS. VICTORIA TIENE HORIZONTES GRANDES.

toma de agua

LA NOCHE TRAJO ALIVIO A LOS CALORES DEL DÍA. SALIMOS A ANDARLA PARA VERLE ALGUNOS MATICES:

LA TOMA DE AGUA…

puerto victoria

…EL PUERTO…

galpones puerto victoria

…SUS GALPONES…

noche en el puerto de victoria

…EL MUELLE, FRENTE AL CAMPING.

oscar circulo canotaje

LA MAÑANA: OTRA VEZ EL CALOR Y EL FINAL DEL VIAJE. MIREN ESTOS ROSTROS DE ANGUSTIA.

trailer circulo de canotaje

SE MARCHAN LOS BOTES… TODO HA LLEGADO A SU FINAL.

infracción en la ruta

¿POR QUÉ LA ÚLTIMA IMPRESIÓN TIENE QUE SER LA PEOR DEL VIAJE? VENIMOS DE LA NATURALEZA EN SU ESTADO MÁS PURO Y AHORA NOS CHOCAMOS CON LO MÁS SUCIO DE LA CIVILIZACIÓN:

LA CARRETERA Y LOS IDIOTAS QUE NO RESPETAN LA NORMAS EN UN TRAZADO TAN PELIGROSO —EL DÍA QUE INAUGURARON ESTA CONEXIÓN VIAL, ESE MISMO DÍA TUVO AL PRIMER MUERTO POR ACCIDENTE DE TRÁNSITO—.

descenso para ganado

UNA DE LAS DOCE BAJADAS NO CLANDESTINAS PARA VACAS QUE LES FACILITA EL DINERO Y LA PRODUCTIVIDAD A LOS EMPRESARIOS. ¿Y SABEN CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE ESTA EXPANSIÓN DE LA FRONTERA GANADERA?

quema pastizales

QUEMA DE LOS LUGARES DONDE SE REFUGIAN LAS ESPECIES ANIMALES…

pampa ganadera rio parana

..TRANSFORMACIÓN DEL HUMEDAL EN UNA PAMPA GANADERA…

sembrado en la isla

…Y EL MAL PEOR QUE VIENE LLEGANDO LENTAMENTE: LOS CULTIVOS QUE CONTAMINARÁN DE AGROQUÍMICOS A NUESTRA GRAN RESERVA DE AGUA DULCE.

atardecer rio parana sol

HEY TUPÁ JARA DE LOS GUARANÍES. VOS QUE LE DISTE NOMBRE Y CAUCE A ESTE RÍO VIEJO QUE TIENE UNOS 3 MILLONES DE AÑOS. ¿VAS A DEJAR QUE EN CINCO AÑOS LOS AMANTES DEL DINERO MATEN ESA GRAN OBRA? ¿HACIA DÓNDE VES TU HORIZONTE? ¿SOMOS TUMOR EN ÉL, O ÉSTE TAMBIÉN RETROCEDE UN PASO A TU ANDAR DE 24 HORAS EN LA LONGEVIDAD DE LOS ASTROS Y LAS DEIDADES, VOLVIÉNDOSE CONFUSO E IMPREDECIBLE? ¿HACIA DÓNDE VA TU ALTO DELTA? ¿TIENE HORIZONTE?

FACUNDO SANTORO, EL POETA DEL BARRIO ARROYITO, DICE QUE DESTRUIREMOS EL HUMEDAL.

IVÁN MACHADO, EL MÚSICO DE BARRIO UNIÓN, ASEGURA QUE LOS TIEMPOS DEL RÍO SON OTROS, Y PARA ÉL SÓLO SOMOS UNA GRIPE PASAJERA.

RENATA EXPLICA QUE SOMOS TUMOR EN SU HORIZONTE. UN TUMOR QUE ESTÁ LEJOS DE SER BENIGNO.

YO DIGO QUE CONOCER CONTAGIA. HASTA AHORA SÓLO HAN CONOCIDO LOS MUCHOS POBRES QUE HAN VIVIDO DE LOS RECURSOS DEL RÍO, Y LOS POCOS EMPRESARIOS QUE HAN AMBICIONADO TODO PARA ELLOS. CONOZCAMOS TAMBIÉN NOSOTROS.

14
ene
10

Arara de mara 19-01-2008 -Última parte-

DIARIO DE SANTIAGO DEL RÍO. 19 DE ENERO DE 2008. ADIÓS A ARARA.

Anotaciones en las últimas páginas del cuadernito.

Estamos muy cerca y el ánimo no es de jolgorio como hubiéramos imaginado. Quisiéramos pasar Riberalta de largo… No tocarla, no verla, seguir río abajo: caer por la cachuela Esperanza, continuar nuestra deriva por el Madeiras para dar con el Solimoe y no detenernos camino al mar; pinchar la Pororoca y al fin perdernos en el estuario. Arara puede lograrlo, pero a la vuelta de la esquina nos espera Riberalta. Hace apenas unos días atrás no veía la hora de llegar a nuestra Meca, pero hoy tan cerca quisiera alejarla miles de kilómetros.

Nos consolamos pensando que será un paraíso como Rurrenabaque. Riberalta tendría un muelle largo que entraría más de cien metros adentro del río, por aguas tranquilas y playas, donde asomarían palmeras y árboles gigantes por los costados, encerrando el muelle en una galería verde. Entre pescadores y juntadores de castaña, la inmaculada Catu estaría esperando nuestra llegada, aunque estemos una semana antes de lo que habíamos calculado. En el muelle me estaría esperando una Catu plastilina… moldeable a todos mis deseos y ansias, porque no me he dado lugar a ver quién era ella y la he inventado a partir de mis desvelos. Siempre me ocurre con esas mujeres a quienes no puedo tocar. Me ha pasado con Catu, con la piragüera, con tantas otras. Mujeres plásticas que se estiran, que se doblan, que se hacen firmes y compactas… Una Catu de plastilina estaría esperando en el larguísimo muelle de Riberalta. Tendía un pañuelo atado al cuello, un machete en la cintura, plumas de caburé en los bolsillos de su camisa de trabajo y, en el cuaderno de viajes que guarda en su mochila, una autorización para entrar a las zonas intangibles del Noel Kempff Mercado. Hoy llegaremos a la bella Riberalta, ciudad rodeada de selva virgen, donde los monos te roban la comida y los yaguaretés son adoptados por los niños como mascotas. Hoy me encontraré con Catu y empezaremos nuestros grandes viajes juntos por Latinoamérica, como lo habíamos pactado. Pronto tomaremos Wisky en la cumbre del Illimani, seremos rehenes de Sendero Luminoso, recuperaremos los restos de la Rosinha en el Araguaia, domesticaremos un urutaú y un yasí yateré en Misiones, tendremos por amigo a un yapú yungueño, izaremos una bandera de Central en la cima del Chaltén, cruzaremos a lomo de llama el Atacama… Pronto el mundo sería nuestro. Seríamos jóvenes por siempre. En pocas horas llegaríamos a Riberalta… El residencial Navarro tendría las hamacas y las frescas ensaladas de fruta esperando nuestro descanso.

El sol estaba fuerte. Para soportarlo varias veces tuvimos que tirarnos al agua.

Golpeamos muchos troncos en las curvas. Los remansos y las correderas eran más grandes que las que habíamos visto hasta entonces. Tuvimos mucho cuidado en cada maniobra.

En una recta vimos un enorme árbol derivando. Quisimos ser como los rayadores y viajar sobre él. Leonardo Ferreyra y Paolo Cardozo subieron a la rama que asomaba e Iván Machado y yo quedamos al mando de Arara.

El río había subido mucho y arrastraba muchísima madera. Entre lo objetos que flotaban encontramos una balsa chamita, hecha a partir de palos de madera liviana y sujetada por clavos hechos con la durísimo palo de la palmera chonta. Paolo Cardozo jugó un buen rato sobre la balsa perdida por los esse ejas.

Vimos un caimán bebé tirándose al agua en una corredera.

En cada uno de las laderas de las barrancas altas vemos mucha modificación humana: huertos, desmonte, ganado, antenas, viviendas, vehículos. El viaje va acabando.

Llegamos a la confluencia del Beni con el Madre de Dios que llega desde la amazonía peruana. Río arriba por este gran cause se llega a la reserva de Manu, al Tambopata, al Candamo: los sitios con mayor biodiversidad del planeta.

Y entonces la vimos, ahí estaba: Riberalta se presentaba ante Arara. Riberalta: una típica ciudad portuaria. Sin el muelle largo, sin la selva, sin Catu…

Encontramos una ensenada de aguas contaminada y ahí estacionamos a Arara. Ahí quedó abandonada nuestra vieja y fea canoa. ¿Por qué será que nos sujetamos tan tontamente a las cosas materiales? No hablábamos, no reíamos, no nos abrazábamos. Una llegada silenciosa. Llegar no fue gratificante como habíamos soñado.

Agua sucia, tierra colorada, ruido de cientos de motos, surtidores que venden gasolina en botellas de gaseosa, gente por todos lados. Riberalta no era Rurre. Riberalta no tenía la selva. Riberalta y Catu no se conocieron.

Escuchamos música de Agrupación Marilin en cada negocio de venta de alimentos. Hay una gran contaminación acústica de los bares karaokes a toda hora. Pasamos por un negocio de venta de discos musicales: Zambas Argentinas era uno de los más promocionados.

Llegamos al residencial Navarro. El olor más feo que el del agua de la ensenada donde dejamos a la pobre Arara. Una rubia malhumorada me pide los datos para hacer el registro. Se los doy y leo lo que escribió: Santiago del Río, 38 años, artesano. 38 porque sacó mal la cuenta pero, ¿por qué artesano? Le pregunté. ¿No vienen de Argentina? Sí, le respondí. ¿Entonces no son artesanos? Los ingleses piratas, los yanquis consumidores de cola y hamburguesa, nos colombianos narcos, los mexicanos borrachos, los tanos gritones, los franceses sucios, los españoles brutos, los portugueses ladrones, los holandeses ingenieros, los alemanes racistas, los israelitas avaros, los peruanos médicos, los chilenos mineros, los uruguayos fiesteros, los bolivianos mulitas, los brasileros pescadores, los argentinos artesanos. Sí, somos artesanos. Acertaste, rubia. Las rubias: taradas.

Hemos perdido la flota que sale de Riberalta y llega a Trinidad, la que tarda entre uno y quince días en llegar a destino, según las lluvias. Uno y quince días… pequeño margen de error. Hemos perdido la avioneta. Viajaremos por Brasil, dándole la vuelta al Paraguay y entrando por Misiones. Tardaremos un poco más de una semana para llegar a Rosario. Termina éste pero empieza otro.

Allá vamos. Sigue el viaje. Muere éste, nace otro.

Arara o Arará quedó abandonada en una ensenada de aguas contaminadas. El último viaje de nuestra hermosa Arara de Mara ha sido hermoso, pero ha acabado en el lugar más horrible del Beni. Pobre canoa. Si Ze Oroco nos viera abandonándola así… Cosas materiales, cosas que pasan… Arara está viva. Su Mara seguirá viajando. Fue árbol gigante en la selva, miles de aves han nidificado en sus ramas en los cientos de años previos a ser encontrada por el obrajero. Después fue canoa y viajó. Los árboles nacieron para echar raíces, pero la Mara de Arara pudo ser canoa y ver horizontes. Hoy ha hecho el último viaje de su vida. Tal vez debimos haberla quemado. Arara ha cerrado los ojos por última vez, y ahora es sólo un pedazo de madera muerta que flora en aguas del hermoso Beni boliviano.

Adiós Arará, adiós hermosa Bolivia.

FIN

Nota final:

Página de perfiles:
Pasé al cyber para ver dónde estaba:
Catu; Medellín, Colombia. En relación con Darío.
07
ene
10

arara de mara 18-01-2008

DIARIO DE SANTIAGO DEL RÍO. 18 DE ENERO DE 2008.

Voy sentado en un árbol gigante… Quiero llegar al mar. Voy junto a unos rayadores que me miran y no se espantan.

Picadura de mosquito. Paf… Muerto. Otro más… Vuelan por todos lados… La carpa está llena de zancudos. Paolo Cardozo habla medio dormido. Iván Machado le dijo al cuenta cuentos que abriera el cierre, que está corriendo lindo aire. Oí que Iván Machado y de Leonardo Ferreyra se reían desde la otra carpa. Fue una trampa. Paolo, despertate, le grité… No puedo cerrar el cierre. El cierre estaba roto. Paolo Cardozo reaccionó como pudo y me ayudó a cerrarlo. Estaba trabado, roto, la pieza que desliza no mordía correctamente los dientes del relámpago… un desastre. Tardamos un buen rato en solucionarlo.

Media hora después, cuando terminamos de matar a la mayoría de los mosquitos, seguimos durmiendo.

Amanece en América. Muchos mosquitos han sobrevivido. Están gordos, llenos de sangre, satisfechos. A Paolo Cardozo se le ocurrió una gran idea para vengar el robo de sangre que estos insectos nos han practicado. Cardozo acerca su mano suavemente a ellos y los roza. El mosquito, satisfecho de sangre pero pesado, con dificultad se traslada unos centímetros, donde vuelve a posarse. Entonces otra vez es molestado por el dedo del cuenta cuentos. El mosquito, pesado, vuelve a cambiar de ubicación. Otra vez el dedo. El mosquito, cansado, debe moverse. El dedo. Con dificultad, logra volar unos pocos centímetros, los suficientes para alejarse un poco. El dedo llega igual. El mosquito hembra, lleno de sangre, cae al suelo, de donde no se levantará.

Así nos divertimos un rato.

Llegó la hora de levantarse. Los niños siguen ahí. ¿Habrán llegado recién o habrán pasado allí toda la noche?

Qué hermoso se ve el Beni desde la altura de esta barranca. No me canso de mirarlo.

Mientras tomábamos mate, pensábamos cómo haríamos para regresar a Rosario. Una opción sería volver en una avioneta desde Riberalta a Trinidad, otra volver a Rurre en flota, y la tercera: darle la vuelta al Paraguay por Brasil y entrar por Puerto Iguazú. Qué lejos que estamos. Nota para tener en cuenta para el próximo viaje: hay que ir desde lo más lejos a lo más cercano. Acá todo el tiempo nos seguimos alejando y alejando.

Jugamos a la pelota un rato con los niños. A dos les pusimos la camiseta de Central en señal de nuestra sana evangelización:

En nombre del Che Guevara, de Osvaldo Bayer y del Negro Olmedo, están evangelizados en el Santo Amor Canaya. Los niños reían conformes e hicieron la Señal Sagrada de los Cuatro Dedos.

Oímos la radio, que está prendida en una casa vecina. Alientan al boliviano a sentirse un americano grande, leen la constitución al aire, hablan maravillas de las riquezas naturales que tienen pero que están mal administradas.

Nos despedimos de todos. Navarro dijo que su madre tenía un buen residencial en Riberalta, que era barato y podríamos alojarnos allí. Buenísimo. Dijo que en uno o dos días estaríamos allá. El viaje se está acabando.

Remamos muy entusiastas, porque el día se prestaba para andar contentos. Se armaron muchas pequeñas tormentas localizadas, mostrando el cielo colores como no habíamos visto hasta entonces.

Muchos monos en los árboles, muchos guacamayos, muchos rayadores. Vimos muchas plantaciones pequeñas. Muy lindo el paisaje.

Desarmamos la carpa porque en sus plásticos se había formado un gran nido de viuditas y nos estaban castigando duro. Ahora navegamos sin tabanitos. Excelente.

Entramos a un arroyo para acortar camino. Para pasarlo de un lado al otro de la canoa de doce metros, Leonardo Ferreyra arrojó mal el último termo que nos quedaba, y éste cayó al agua perdiéndose en el fondo del Beni.

Al atardecer se armó una gran tormenta. Pronto nos alcanzaría. Llegamos a una comunidad. Una mujer que pescaba con un mojarrero desde la orilla nos dijo que habíamos alcanzado el pueblo de Gonzalo Moreno. Entonces se desató la lluvia. El último rayo de sol dibujó en la selva una pintura como no habíamos visto hasta entonces. Los atardeceres del Beni son lo mejor de la vida.

Cuando terminó de llover acomodamos todo y partimos por una calle hacia el pueblo. Era un poblado chico, había electricidad, calles, motos. Preguntamos quién servía cena y nos indicaron un lugar frente a la plaza. Golpeamos y nos atendieron muy amablemente. Era una habitación grande, con muchas sillas alrededor de una mesa no poco extensa. Estábamos nosotros, dos militares, un doctor, una mujer que era maestra, un pibe afeminado de unos treinta años y un hombre mayor, que era el dueño de la casa. Iván Machado se sintió muy incómodo por la presencia de los uniformados, yo por la del afeminado, que se llamaba Eco y no me sacaba los ojos de encima. Ferreyra de dio cuenta y me golpeaba la rodilla en mensaje de burla. Los militares terminaron de cenar temprano y se marcharon. Al irse, Eco empezó a burlarse de ellos, a insultarlos por lo bajo, a tratarlos de coyas negritos; claro: Eco se sentía toda una camba anti Evo. Dio asco la forma en que trataban al coyado. Todos menos el doctor insultaron asquerosamente a Evo, en pos de la soberanía terrateniente de la Media Luna. Escucharlos hablar fue tan feo como enriquecedor. Me hacían acordar a las aventuras del Barón de Münchhausen… El departamento de Pando, para esta gente pro capitalista, era un ser vivo que podía conseguir la autonomía e independizarse del resto de Bolivia, pues tenía petróleo, madera, campos, minería, etc…

«Un día, galopando por los bosques de Münchhausen, traté de saltar con mi caballo sobre una ciénaga que encontré en mi camino. En medio del salto descubrí que era más ancha de lo que pensaba, por lo que, suspendido en el aire, decidí volver atrás para tomar mayor impulso. Así hice, pero también en el segundo intento el salto fue demasiado corto y caí con el caballo no lejos de la otra orilla, hundiéndome hasta el cuello en la ciénaga. Hubiéramos muerto irremisiblemente de no haber sido porque, recurriendo a toda la fuerza de mi brazo, así con él mi coleta y tiré con toda mi energía hacia arriba, pudiendo de esta forma salir de la ciénaga con mi caballo al que también conseguí sacar apretándolo fuertemente entre mis rodillas hasta alcanzar la otra orilla.»

Así de mágica sería la autonomía para ellos. Creo que de darse, pronto acabarían con sus recursos naturales y serían esclavos de las decisiones brasileras.

Una pregunta recurrente en los últimos días: quisieron saber si nos gustaban las zambas argentinas. Claro, respondimos.

El doctor se llevó a Machado al dispensario para practicarle las curaciones necesarias en tu tobillo macheteado. Yo los escuché por un rato más y partí para el campamento. La carpa todavía no estaba armada. El pasto estaba alto e inspiraba poca confianza. La tendí muy precariamente, sin estacas, y me acosté. Todo estaba húmedo. No importa, podré dormir igual. La carpa huele a peste.




Art. 41. de la Constitución Argentina.

Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.
TAPA DEL LIBRO SANTIAGODELRIO Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:

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¡¡¡Seguimos adelante!!!

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Que nuestros humedales no sean transformados en una pampa ganadera.

Quema de pastizales

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Máxima del libertador

«Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: —Anda, pobre animal: el mundo es demasiado grande para nosotros dos.»

José de San Martín.

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SANTIAGO GUARÚ DEL RÍO

LLAMADO A LA DEFENSA DE LA VIDA Paremos la matanza de animales autóctonos en nuestros humedales. Cambiá tu arma de fuego por un cámara de fotos, y ayudá a tu río a que ellos sigan con vida. Sin armas de fuego: Vuelve el Ciervo de los Pantanos a llenar de belleza al río. El Yacaré nos ayuda a controlar la población de palometas. El Lobito de Río otra vez se acerca a nadar junto a nuestras embarcaciones. El Carpincho deja de ser un animal de hábitos nocturnos, recupera su población mermada y vuelve a visitar nuestros campamentos a la luz del día. Sin armas de fuego paramos el depósito contaminante de plomo en aguas quietas. Sin armas de fuego dejamos un ambiente rico en biodiversidad de fauna autóctona a nuestros hijos. ¿Qué río querés vos? ¿El de un paisaje depredado o el de un ambiente rico en fauna? Ayudá a tu río. Recuperarlo es posible. Paremos la matanza de animales autóctonos.

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Decálogo de la Naturaleza

1 No tendrás otros dioses delante de la Gran Madre Naturaleza. Amarás con todas tus fuerzas a la Creación que te ha dado vida.

2 No te harás imágenes artificiales de las cosas que están en la tierra, o debajo de las aguas o arriba en los cielos. Dejarás los árboles donde están los árboles, las aves donde están las aves y las nieves donde están las nieves. No levantarás un bosque donde hay desierto o harás un desierto del lugar donde está el bosque.

3 No tomarás el nombre de la Gran Madre en vano. No repetirás frases como «Todo bicho que camina va a parar al asador» o como «Todo árbol es madera pero pino no es caoba».

4 Acuérdate de tus tiempos libres, para visitar los espacios naturales de la Gran Madre. Seis días trabajarás, pero uno tendrás para acariciar la creación que cada día te da el pan y el oxígeno para que tú y los tuyos puedan vivir.

5 Honrarás a la Gran Madre, para que tus días y los de tus hijos se alarguen en la tierra que te es nido. 6 No matarás a ningún animal salvaje, sino es para alimentarte cuando no tengas otra posibilidad o cuando el que lo haya matado gane, por esa vida muerta, el pan para sus hijos.

7 No cortarás el árbol ni mandarás a cortarlo, si primero no has plantado sus semillas en un lugar seguro, poniendo tu vida como precio por la descendencia de ese ser longevo de esta tierra. No tendrás mueble de madera lenta ni papel que no uses de las dos carillas.

8 No le robarás su pan a las personas que sobreviven por las criaturas de la Gran Madre: ni al pescador, ni al horticultor, ni al cazador, ni al tambero le robarás la dignidad de vivir como vive.

9 No mentirás diciendo que eres lo que no, y serás consecuente si vas a estar de este lado de la lucha.

10 No desearás el árbol, el pastizal, el agua, los animales, las nieves, el oro, los bosques ni el suelo del que ha ocupado la tierra antes que ti y que la ha mantenido sustentable por cientos de años.

http://rioparana.wordpress.com/

Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»

Capitán Martín Burbuja.


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