Al sur de la provincia de Santa Fe, en Argentina, junto a la pujante ciudad de Venado Tuerto, oculto en un mar de monocultivos encontramos un extraño sistema de lagunas encadenadas que sobrevive a la modificación ambiental impulsada por la producción agropecuaria. La biodiversidad encuentra en estos espacios naturales un refugio que ya no existe en la mayoría de las comunas que conviven junto a los humedales pampeanos. Qué alegría es encontrar es … Read More
La gran fiera de la hondura…
el alma que en garras de tiempo y
correderas
dibuja costados al viborón.
I Yara:
no obstante su grado,
de arisco a nervioso,
de embestidas de golpes su andar.
Es marejada y remanso,
es corredera y empalizada.
Es dolor y sorpresa.
Yaguarón:
la bestia que es fiera,
la de garras filosas,
la de uñas de barro,
no es del tiempo rehén
y surca… socava… acomoda sin tiempo
en la Casa del Agua.
En la Casa del Agua una es la morada de Yaguarón
y no hay magna vastedad que su atalaya…
que no es morro, mangrullo o cerrito,
sino hondura…
pozo donde un remanso
amansa a Pirá Añá —de calmo nomás—
y dibuja su lecho con rayas cansadas.
Bejuco rastrero que se aferra de puro amor al árbol, que es uno con ella y por miedo al hombre que te ha sentenciado, pequeña mía, a encarnación de Añá tentando a la india desnuda para que deje de ser una con el mundo y se vuelva el mundo para ella; pero que ha sido ella, como toda carne que no sacia, quien te ha arrastrado a que te asgas, cual bejuco inerte, de la chilca costera pasando por rama.
Puta la hembra que pare las fieras, puta la hembra con cara de madre, con brazos que abrazan, con lengua que arrulla la canción de cuna que, fuera de calma, su fin es adormecer en el largo letargo de una vida que no será fuego ni hielo, sino mera tibia masa.
Tú con frío, bejuco enroscado, ni en tibio arrullo de adormecimiento serías la puta que tienta.
No es que faltas por pobre, ni por perezoso, por cómodo o cobarde. No por distante, dificultoso o intangible. Tú no has visto ni oído, ni palpado o suspirado.
Cuando el árbol se inclinó vedando o marcando la huella, tú has bajado la vista buscando la carta, la pantalla, el rumbo, y ese ser no ha sido más que un objeto, un obstáculo o un mero mojón que sólo recordarías si el instante hubiera pasado del sensor a la memoria.
No has estado si cuando el pájaro cantó sólo para ti, tú has callado el monte, apurando el motor, encendiendo una radio.
Por eso es que habrás pasado, pero no has estado. O habrás soñado desde la banda firme lo que no estarías dispuesto a andar ni conocer.
Hay veces que pienso que nadie, o pocos, hemos andado y conocido. En tiempos del descubrimiento significaba gozo, euforia, pertenencia celosa. Hoy, con la bruma levantada, apena hasta las lágrimas.
De los rojos a los negros… o azules fríos en los turnos de Yasí Yara. Nada hay más calmo si dejamos salir los tonos nuestros, putrefactos, latentes, más oscuros que la noche, libres para no volver. Nada más turbulento que echarse en el suelo, mirar sin enfocar, distinguir hojas de un sauce sacudirse con la masa térmica sin orden, que nace del fogón que no cesa su nervioso baile al compás de melodías vocalizadas apenas en un suspiro entre mil golpes de la leña que revienta, fuego cuya danza se vuelve sincopada, confusa, sus voces anacrusas, desordenadas, leves mientras ahí esté la madera, pero en la inmutabilidad del hombre echado sobre el suelo, la burbuja de fogón calma, enfría, calla en la coda silenciosa de las blancas cenizas, que entonces simplemente serán negras.
El sauce es el eterno condenado. Pionero del banco de arena y barro; pionero predestinado a caer, a cederle paso al agua que busca rumbos. Gigante que acaba antes de la vejez. Pero al fin: soldado que después de muerto sigue dando pelea. No rueda el raigón y se aferra… y emana el perfume que muy pocos hemos olido cuando, soñando con formar un nuevo banco para su descendencia, entona la canción de la muerte, que es voz común de todas las florestas.
Fuimos sombra, firmeza y reparo,
permitimos anidadas y descansos.
Te hemos guardado, aire, en nuestras fibras,
te hemos amado, sol, con nuestro verde.
Saboreamos del vigor, la permanencia
y a la tierra devolvemos nuestras vidas;
a la sangre leve y dulce de este mundo
entregamos nuestra sabia.
y a la tierra de los padres devolvemos la madera.
Palabras del Poeta Entrerriano Juanele Ortiz:
Todo el día mi alma hoy estará suspensa de la voz del agua, como en un sueño mojado. ¡La voz del agua dulcemente cierra el mundo! Todo el día seré un niño que se está durmiendo. La vida será solo una voz querida.
Nosotros bajo techo, encerrados, amontonando humanos de paso, sin posibilidad de salir, de volver… Pasó cuánto tiempo…
Un día de pronto del cielo cerró sus puertas y ya no llovió. Y esta vez no fue una tregua, un amague. No hubo cuervos, tampoco palomas liberadas, pero un chiviro pampa se acercó a la mesa, aún mojada, sirviéndose de las migajas que entonces no eran sino una baba amorfa con base de trigo. Come un chiviro, señal de buen tiempo: vieja ciencia de los poriajú.
Y pudimos seguir con nuestro viaje por lo sitios donde pocos han visto.
Desde el atalaya de Yaguarón
llevan voces
de Temple y paciencia:
Que en la casa del agua
Hay una estrella en la bruma:
Tú
Sin prisa
Sigues al morir el tiempo
Y eres la noche…
El rostro que no te has visto
suspira…
Se ve calmo
Al otro lado del río.
Vasta… leve… difícil…
tú… al otro lado.
Y te llevas algo,
y te guardas un poco
Tú, sin prisa…
en la casa del agua.
Güembé de la selva…
¿Qué aguapé
Ha echado raíces?
Si él, que de lejos,
se ha ungido de delta…
Tú, de aquí,
sin prisa…
has esperado al alba…
y sigues
al otro lado del río.
Temple y paciencia…
Así dibuja Yaguarón…
Y tú,
sin prisa,
en la casa del agua…
con la muerte del tiempo.
¿QUIÉNES SON LOS CAZADORES DE HOMBRES TOPO? PARA EMPEZAR: UN POCO DE HISTORIA. AHORA QUE SABEMOS QUIÉNES SON LOS HOMBRES TOPOS, VAMOS A VER UNA NUEVA INVESTIGACIÓN. LA NOTICIA SE DIVULGÓ POR UNOS POCOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIGITALES … Leer el texto completo
Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales.
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.
Todos éstos están ahora atrapados en nuestro remanso costero:
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¡¡¡Seguimos adelante!!!
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Que nuestros humedales no sean transformados en una pampa ganadera.
«Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: —Anda, pobre animal: el mundo es demasiado grande para nosotros dos.»
LLAMADO A LA DEFENSA DE LA VIDA
Paremos la matanza de animales autóctonos en nuestros humedales.
Cambiá tu arma de fuego por un cámara de fotos, y ayudá a tu río a que ellos sigan con vida.
Sin armas de fuego:Vuelve el Ciervo de los Pantanos a llenar de belleza al río.
El Yacaré nos ayuda a controlar la población de palometas.
El Lobito de Río otra vez se acerca a nadar junto a nuestras embarcaciones.
El Carpincho deja de ser un animal de hábitos nocturnos, recupera su población mermada y vuelve a visitar nuestros campamentos a la luz del día.
Sin armas de fuego paramos el depósito contaminante de plomo en aguas quietas.
Sin armas de fuego dejamos un ambiente rico en biodiversidad de fauna autóctona a nuestros hijos.
¿Qué río querés vos? ¿El de un paisaje depredado o el de un ambiente rico en fauna?
Ayudá a tu río. Recuperarlo es posible.
Paremos la matanza de animales autóctonos.
Para que las personas conozcan. Para que no sigan escalonando los corredores de vida que representan los ríos, ni secando sus lagunas, ni matando sus bosques, ni quemando sus pastizales, ni vaciando su fauna. Porque hay lugar para el hombre y la naturaleza. Porque el agua es vida. Proyecto Vertientes. Apretá sobre la foto para [...]
Así decía aquel texto: TALLER FLOTANTE – Expedición Islas Victoria. Se trata de una expedición científica – artística – cultural que se llevará a cabo durante cinco días de viaje por las islas de Victoria, Entre Ríos, con el objetivo de reflexionar sobre este “territorio de agua”. Consideramos al viaje como herramienta generadora de saberes [...] […]
Soy Trito Timai, una carranca que se pasó del São Francisco al Iguazú y que derivó hasta la ciudad de Rosario. Maravillado por lo que hallé en sus islas aprendí a contar las cosas importantes… aprendí a hablar, aunque en realidad todas las pequeñeces paganas tienen el don del entendimiento. Los tres maestros montaraces —entre [...]
Leer la novena parte. Expedición Jaaukanigás. Día final. 26 de enero de 2012. Lo que dice Guarú del Río. Silbando Karumbe’í, de Raúl Barboza, llegamos a destino. ¡¡Vamos llegando!! Ahí se ve Puerto Reconquista. Vamos llegando… vamos llegando… Juan Garmín, el cuarto expedicionario, dijo que aquel día hicimos 23 kilómetros en menos de dos horas [.. […]
Leer la octava parte. Expedición Jaaukanigás. Día noveno. 25 de enero de 2012. Lo que dice Guarú del Río. No hay forma de describir lo que se siente cuando a uno lo despiertan ellos: los monos, los grandes vociferadores del monte. Los monos carayá nos despertaron con todo su rugido. La primera vez que los [...]
Leer la séptima parte. Expedición Jaaukanigás. Día octavo. 24 de enero de 2012. Lo que dice Guarú del Río. Despertarse era imposible. El ruido de los truenos y las gotas golpeando el cubretecho de la carpa invitaban a quedarse ahí hasta al final de los tiempos. Alguno de mis compañeros, creo que Pilagá, se levantó [...]
Leer la sexta parte. Expedición Jaaukanigás. Día séptimo. 23 de enero de 2012. Lo que dice Guarú del Río. Me toca adelante, en el doble. Juan Garmín, el cuarto expedicionario, dijo que debemos doblar a la derecha, ahí por donde hay una tapia. Por primera vez pensamos que puede equivocarse… Es extraño. Yabirú Quaranta no [...]
1 No tendrás otros dioses delante de la Gran Madre Naturaleza. Amarás con todas tus fuerzas a la Creación que te ha dado vida.
2 No te harás imágenes artificiales de las cosas que están en la tierra, o debajo de las aguas o arriba en los cielos. Dejarás los árboles donde están los árboles, las aves donde están las aves y las nieves donde están las nieves. No levantarás un bosque donde hay desierto o harás un desierto del lugar donde está el bosque.
3 No tomarás el nombre de la Gran Madre en vano. No repetirás frases como «Todo bicho que camina va a parar al asador» o como «Todo árbol es madera pero pino no es caoba».
4 Acuérdate de tus tiempos libres, para visitar los espacios naturales de la Gran Madre. Seis días trabajarás, pero uno tendrás para acariciar la creación que cada día te da el pan y el oxígeno para que tú y los tuyos puedan vivir.
5 Honrarás a la Gran Madre, para que tus días y los de tus hijos se alarguen en la tierra que te es nido. 6 No matarás a ningún animal salvaje, sino es para alimentarte cuando no tengas otra posibilidad o cuando el que lo haya matado gane, por esa vida muerta, el pan para sus hijos.
7 No cortarás el árbol ni mandarás a cortarlo, si primero no has plantado sus semillas en un lugar seguro, poniendo tu vida como precio por la descendencia de ese ser longevo de esta tierra. No tendrás mueble de madera lenta ni papel que no uses de las dos carillas.
8 No le robarás su pan a las personas que sobreviven por las criaturas de la Gran Madre: ni al pescador, ni al horticultor, ni al cazador, ni al tambero le robarás la dignidad de vivir como vive.
9 No mentirás diciendo que eres lo que no, y serás consecuente si vas a estar de este lado de la lucha.
10 No desearás el árbol, el pastizal, el agua, los animales, las nieves, el oro, los bosques ni el suelo del que ha ocupado la tierra antes que ti y que la ha mantenido sustentable por cientos de años.
http://rioparana.wordpress.com/
Cuando era chico me gustaba cazar a mí también, hasta que traté que una perdiz levantara vuelo para tirarle y, como no subía a pesar de mis pisotones al suelo, al acercarme me di cuenta que tenía cría abajo ... nunca más le tiré con algo a un ser vivo.»
Los que se animan a levantar su voz